Desde este espacio exploro mis ideas y mi sexualidad de una manera anónima. Cualquier semejanza con la realidad es meramente intencional
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lunes, 2 de noviembre de 2009
imágenes mentales
Es como si te hubiera visto dos días seguidos. Me la metiste en dos hoteles diferentes el mismo día.
-¡Cómo huele esta habitación a cigarro!
-Olía más en el elevador...
-Acabamos de vestirnos, y ya comienzas otra vez a desvestirme...
-Si, me encanta...
En dos segundos estás completamente desnudo. Miro como te libras de toda tu ropa rápidamente. Me invitas a acostarme junto a ti, y me desnudas nuevamente.
De lado nos besamos, nos tocamos, y tú acercas mi mano hacia tu pene. Por un segundo noto su suavidad, efímera, instantánea, y como rápidamente la pierde, crece, se yergue, la piel se estira, y las gruesas venas lo hacen ver aún más tenso, como si alguien soplara y se inflara.
Y ese pensamiento me da ideas...
Estás boca arriba y yo me coloco entre tus piernas. Ya el mástil apunta al cielo. Muy levemente, con la punta de la lengua toco tus testículos. La piel se contrae, se pega a los huevos. Se arruga, se estremece. Me doy vuelo lamiendo, chupando, succionándolos. Soltándolos con la boca, haciendo ruidos. Aún no toco tu verga. Tú me miras mientras gimes y te impacientas. Desde la base lamo tu polla, lento, suave, mirándote a los ojos. Llego a la punta, y chillas. Ese sonido me inspira, me da fuerza. Me hace sentir poderosa, dueña de tu placer. Con la lengua remojo toda la cabeza, le doy lengüetazos suaves, limpiándola, acariciándola, sorbiendo el jugo que sale por la grieta. Ya que está toda mojada, soplo, suavemente. Tu cuerpo se tensa, se revuelve, tu cabeza cae hacia atrás. Y me encanta mirarte, porque eso es solo el inicio...
Con una mano, aprieto tus huevos. La otra la mojo de saliva, y te acaricio el tronco, de arriba a abajo. Y con la boca succiono, lamo, acaricio la cabeza.
-Ay preciosa, eres una delicia, que bárbara... Espera, ahora quiero comerte yo, o no llegaremos muy lejos...Ven, acuéstate aquí, quiero verte.
Recuerdo cuando me daba vergüenza que me vieras así, que me abrieras las piernas, que mi vulva quedara completamente expuesta ante ti.
Y con los dedos, me acaricias, los hundes en mí, te remojas, te los chupas, y me frotas de mil maneras. Y yo siento como la vagina se abre, engorda, está a punto de explotar, se infla, se derrite de placer.
Y te miro, atareado, haciéndome gozar, mientras acaricio lo que alcanzo de ti. Te colocas a mi lado, y hundes la cara entre mis piernas. Me hueles, me aspiras, sorbes mis labios pequeños. Con la lengua recorres la abertura, y la mueves rápidamente sobre el clítoris. Yo cierro los ojos, y me concentro en mis sensaciones. Me voy, me dejo ir, y floto. Siento dos dedos dentro de mí, tu lengua moviéndose rápidamente, comiéndome como un manjar. Pero la parte que más me gusta es cuando apoyas toda la boca sobre mi vulva. De la misma manera como me besas la boca, me besas la vulva. Te siento como una especie de ser marítimo, pegajoso, suave, húmedo. Tu lengua entra a ratos, y cuando no, se concentra en mi clítoris.
Y yo siento que me vengo, exploto, la vagina se abre, se cierra, se aprieta en frente de tu cara. Los pezones se endurecen, y mi pecho gime sonoramente. Y poco a poco, tus caricias se hacen más suaves, y mis músculos se aflojan, se sueltan en un placer tranquilo, relajado. Me volteas a ver, y sonreímos, nos besamos ahora en la boca, y yo siento mi olor, mi sabor en tí.
Me abrazas, pero tu verga sigue tiesa, insistente, golpeando mi vientre.
-Ven guapo, tengo un pendiente contigo...
Tomo tu pene entre mis manos, me las ensalivo, y las aprieto alrededor, las subo, las bajo, alternadamente, aprieto la cabeza, me la remojo en la boca.
-¿Conoces a Erika Lust?
-No, ¿Quién es?
-Es una mujer que dirige películas porno, con gusto para mujeres
-mmm
-Acabo de ver un corto, ¿te lo cuento?
-Aja...
(Tu verga esta como piedra, y jadeas maravillosamente)
-Pues todo empieza en un bar, está una pareja en la cual la mujer está escuchando a un tipo aburrido. Y ella se da cuenta de que entra una pareja elegante, el de traje, ella cubierta con un abrigo de pieles...
-Si... (Tratas de escucharme, mientras mis manos suben y bajan sobre tu pene, y yo me las relamo, y por segundos me meto la cabeza en la boca).
-Entonces el hombre le quita el abrigo a la mujer, y la aburrida se da cuenta de que sobre el elegante vestido largo, tiene las manos sujetas por atrás con unas esposas. La pareja se sienta mientras la otra mujer no deja de mirarlos...
-Y qué mas... (Por segundos cierras los ojos, y suspiras, sintiendo mis manos haciendo su trabajo sobre tu polla)
-El le dice cosas al oído, le da de beber en la boca, le da a fumar, la besa. La mujer aburrida, se muere de morbo. Se pone de pie para verlos mejor, y de paso se mete al baño. Ellos se acercan al baño de junto. La mujer elegante ya tiene el vestido abierto por atrás, y tiene las nalgas al aire y un maravilloso tatuaje. La aburrida se está dando la agasajada de la vida, mirándolos, sin que ellos se den cuenta.
-...y que mas (creo que las imágenes en tu mente, están surtiendo efecto, además de mis manos que no te sueltan)
Me meto a la boca tu polla, y por segundos la suelto...
-Pues que ella se arrodilla en frente de él, y él se saca el pene, y ella empieza a comérselo...
-..... Ah, así como tu...
-Mas o menos... mientras la aburrida los mira...
..Después el hombre le da la vuelta, y su culo magnífico aparece en escena, y el hombre la penetra por atrás, se muere de gusto. La música es maravillosa, la escena también...
- Uffff.....
Te miro y veo la escena en tu mente, en tus ojos muriéndose de placer, en tu polla a punto de explotar, en los movimientos de todo tu cuerpo.
-¿Y sabes qué pasa luego?... ¡Suena el teléfono de ella! Es el hombre aburrido con el que vino al bar. En ese momento la pareja se da cuenta de que están siendo observados...
-Y que, ¿la invitan a unirse a ellos?
-jajajajaja ¡NO! Eso es lo que pasaría en una película pornográfica exclusiva para hombres... En ésta solo se nota la vergüenza de los tres...
-¿Y cómo acaba?
-Ahí acaba.
-Ahora méteme en tu boca por favor....
Estás enloquecido, enfebrecido, muerto de deseo de eyacular. Por un segundo me asusto de verte en ese estado, completamente excitado.
Me miras, y te veo. Te miro a los ojos, cuando tu semen empieza a brotar, y separo la boca, y los chorros caen dentro de ella, en mi lengua, me relamo, y vuelvo a meter la cabeza en mi boca. La beso, mientras gimes, y todo tu cuerpo está cubierto de sudor. Aún no pierdes la firmeza, y decididamente, me siento sobre ti, y me introduzco tu verga de un tirón, en la vagina.
Me muero de gusto, de sentirte recién venido, adentro de mí, pasan los minutos, no nos movemos, y aún sigues duro. Siento tu cuerpo empapado, abajo del mío, y te beso y me besas.
Y eso es solo la segunda parte del día.
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lunes, 12 de octubre de 2009
dos dias
Dos días faltan para que llegues. Y desde hace muchos te espero. Mi piel te extraña, mi sangre te desea. Mi mente no te deja fuera.
-Preciosa en unos días sabré si te voy a ver a México. No sabes las ganas que tengo de metértela... y metértela y metértela...
Es divertido lo que una frase escrita a través del messenger puede ocasionar en el cuerpo de otra persona.
-uff, de solo pensarlo, mi vulva se hincha y se moja.
-Y yo tengo una erección de locos, ¿como la disimularé en la reunión a la que estoy a punto de entrar?
-Piensa en florecitas y peces...jajaja
-Le mando todos los besos del mundo a tu vulva gorda y golosa, no sabes cuanto quisiera comérmela ya!!!
Toda esta anticipación me vuelve loca. Tu presencia me invade, se entromete en mis actividades. Como un fantasma entras en mi cuerpo, y lo posees, mucho tiempo antes de que llegues.
Te envío un mensaje cuando sé que estás absorto en tu trabajo:
Lo que estoy haciendo ahora mismo: Guapo, te cuento que estoy jalandome los pezoncitos con el índice y el pulgar. Y con la otra mano, mojo mi dedo medio en la boca, y me estoy acariciando el clítoris, suavecito, imaginando que es tu lengua
Tu respuesta no se hace esperar:
Preciosa!!!!!!!!!!!
¿¿Cómo me cuentas eso así nada más?? ¿Sabes que me gustaría hacer mientras tu haces eso? Me gustaría meter mi dedo en tu vagina y sacar el jugo que emite cuando estás caliente para comérmelo... como si fueras un tarro de miel... mientras te veo y me masturbo...
Entras en mi cabeza, en medio de mis actividades. Mi cuerpo te extraña, mi boca te anhela. Y no puedo esperar a encontrar el momento de poseerte en mi mente. Viendo los videos de hace mas de un año, me doy cuenta de la diferencia en nuestra forma de amarnos. La vergüenza de entonces de mostrarme desnuda ante ti, de venirme en tu cara. Y el contraste del descaro con el que me observas y exhibo mi cuerpo ante ti, y el gozo de nuestras sesiones de sexo oral. Se podría comparar al modo en que se aman dos adolescentes, y al placer de dos amantes experimentados, ese conocimiento que se ha ido construyendo a base de de irnos encontrando, practicando, explorando, atreviéndonos, para lograr el erotismo sublime que hay entre nosotros. A veces observo a las personas alrededor de mi, y me siento afortunada. Creo que pocas han encontrado ese amor en la vida.
Y todo esto me lleva a pensar en que si nuestros sentimientos han cambiado tanto durante un año, pueden seguir por el mismo camino. Es inquietante imaginar lo que podría pensar en un año de los videos de hace un mes. Es posible que nuestros momentos mas felices estén sucediendo ahora mismo, y que en un tiempo todo sea diferente.
Tu te sientes desgarrado, yo me siento igual. Sin embargo la tranquilidad de que estamos lejos, nos impide cometer una locura.
Y mientras tanto, te espero, y solo son dos días en que me encontraré nuevamente en tus brazos.
lunes, 21 de septiembre de 2009
otra vez
Como si fuera parte de un sueño, estoy en tus brazos. Casi desnudos, yo recién bañada, tu sazonado en tu aroma. Percibo tu olor, ese olor peculiar, particular, que solo tu tienes. Fuerte, varonil, a madera. Me encanta el aroma de tu cuerpo, porque lo relaciono con sexo. Te relaciono con sexo, hemos hecho pocas cosas en la vida juntos además de eso. Esa fragancia que encuentro sobre tu pecho, en tus testículos, en las axilas.
Y como parte de un sueño nos reencontramos. Nuestros cuerpos nadan, nuestras manos nos recorren, nos sumergimos en ese mar de lujuria, en esa ansia por sentirnos. Nos besamos, mientras siento como tomas mi tanga y la haces a un lado
-¿...ya tan pronto me la vas a meter?...
-...si
-bueno, entonces deja que me desnude por completo, quiero sentirte con todo mi cuerpo.
Estoy sobre ti, y tu adentro de mi, convertida en almeja. Me imagino como un montoncito de mujer, abierta, reconociéndote desde adentro.
Y tu me besas la boca, profundamente, sujetas mi cuello, lo acercas hacia ti, siento como entras, por arriba, por abajo a la vez, y eso me excita, hace mi vagina engordar y licuarse. Siento que puedo venirme, con tu lengua en mi garganta y tu pene en mi cervix. Tomas mis pechos en tus manos, los juntas, los observas. Los recorres de la base a la punta. Me la metes lentamente, como reconociendo el terreno, sin prisa, recordándome, tratando de convertirte en mi. Tu tienes ganas de cogerme con tranquilidad, suavemente, pero yo estoy impaciente. Yo quiero venirme, necesito moverme, cabalgar, agitarme, explotar.
-Guapo, ¿te importa si me vengo?
- ¡No!...
Y agito las caderas, de adelante hacia atrás, siento tu pene adentro, quemándome. Pasan los minutos, estoy cerca. Mi cara se pone roja, mis músculos se tensan. El corazón me da vueltas y un relámpago que entra por la espalda me fulmina. Y me desplomo sobre ti, jadeando, mientras me dices que te encanta que me venga. No te lo digo, pero tu comentario me sorprende. Entiendo entonces que es algo que reconoces en mi.
-Vamos a poner la cámara. Ponla aqui, ¿ya la encendiste?
-¡No te he comido!
-¡Ya te veniste y no me has comido, que esperas!
-¡Pues es que no he entrado por esa puerta y ya me la estás metiendo!, jugamos entre risas.
-¿Te gusta más si entra y sale, o si solo te toco con la lengua? Te pregunto mientras me meto tu verga en la boca, cierro los labios y muevo la lengua adentro acariciándote
-Uff se siente delicioso-pero no podrías venirte si solo hago eso, ¿verdad?
-¡...Quien sabe!
-Que sientes cuando succiono?
-A ver.......mmmmm..... riquísimo
-Que es mejor, si te acaricio con la mano, o con la mano y la boca
-Con TODO... mmm... A ver métetela lo mas que puedas para que vea cuanto te cabe...
-A ver hasta el paladar-Mmm... que rico, es la mitad lo que te cabe, verdad?
-Si.
-Me gustaría venirme en tu boca pero que se vea cuando está saliendo...-A ver, no entiendo, ¿por qué en los videos pornográficos cuando los hombres están cogiendo se la sacan y se vienen afuera? A mi me pasa que si estoy a punto de venirme y se sale es HORRIBLE, y me imagino que eso es parecido. ¿No se les corta la sensación?
-Supongo que hay un poco de eso, pero si estás moviendo la mano, sigue la sensación. Es super excitante ver como sale el semen.
-Ok Profesor, ¡pero no sale a chorro!
-Por eso a veces se ponen arriba, para que caiga desde arriba.
-¿Quieres venirte así?
-Si, pero todavía no, te la quiero meter otra vez, quiero que te vengas mas...
-...Estaba deseando que me dijeras que todavía me la ibas a meter otro rato. Porque se me está poniendo super gorda y me está latiendo...
-Que prefieres, que te la meta ahorita o que te coma?
-....que terrible dilema, ¿que prefieres tu?.... ya sé, ¡cómeme!
Me pones sobre ti, en un 69. Me introduzco tu pene en la boca, y lo sacas. Con la lengua acaricias mi vulva que queda en frente de tu cara. La sensación de suavidad y fluidez me convulsiona. Brinco cuando siento tu boca moviéndose. No estás afeitado, y los pelitos me pican. Pero no impiden que gima, que me vuelva loca, que me estremezca. De hecho creo que ayudan a impacientarme. Esa picazón necia aunada al placer más sublime. Agitas la lengua, me acaricias el cítoris. Me sorbes como si fuera un helado. Y yo no puedo mas, me vengo en tu cara. Me abrazas, sujetas mis nalgas. Las amasas, las detienes.
-A ver preciosa, ven para aca... Me pones en cuatro patas sobre la cama. Me abres mucho las piernas. Me observas desde atrás. No me tocas.
Yo brinco, agito las nalgas con impaciencia,
-Ay guapo, ¡ya! ¡métemela ya!
También tu las abres mucho y entras en mi desde atrás. Primero lento, luego rápido
Te mueves, entras y sales,
Y yo me froto con los dedos el clítoris, presiono con la mano para sentir tu polla.
Y empieza nuevamente la escalada. -Preciosa, como puedes ser tan deliciosaaa, como puedes ser tan ricaaaa...
Siento tus huevos chocando en mi vulva, mis nalgas rebotando ante tus embestidas, y mi vagina empieza a abrirse y cerrarse violentamente, me estoy viniendo sobre tu pene.
-Ahhhhh ¡¡que haces, que haces, que ricoooo!!-....mhhh, Guapo, viniéndome...
Detienes la velocidad, gimes, de manera aguda.
-No sabes cuanto me gustas, cuanto me gustas...no tienes una idea...dices con una voz trasformada.
Te escucho mientras me contraigo, sin moverme.
-Cierra las piernas, y pon la cabeza sobre la almohada
Obediente, me coloco, y me dices: Ahi quédate, quiero verte.
Me imagino a mi misma como un pedestal, con mis partes privadas al aire, erguidas, expuestas, siendo observadas por ti desde atrás. Solo te escucho jadear.
-¡Guapo muévete!
-Espera, espera, no te muevas, estoy a punto de venirme...Ah, ya no vamos a poder mas...
Yo te espero, pero después de unos segundos, la necesidad me apremia, así que me hago para atrás metiéndomela y sacándola yo sola.
-Me encanta que te la metas asi...tu sola
Te haces para atrás y te sales por completo.
Estás hincado sobre la cama, la verga morada a punto de reventar, de explotar literalmente, y yo rápidamente me acuesto sobre la espalda, me pongo una almohada abajo de la cadera y apunto mis genitales hacia ti.
-¿Que quieres?
-Que me la metas
-¿Otra vez?
-Si...
-¿Cuantas veces más te vas a venir?
- No se...
-eres una aprovechada-Guapo, es que casi no te veo... mmm
Tu pene está frotando mi vulva. Se mete por segundos y se vuelve a salir. Se remoja en mis jugos. Tu lo sostienes firmemente, mientras agito la pelvis de arriba a abajo.
Te subes sobre mi, siento la punta de tu pene en la entrada. Me miras fijamente, son cinco segundos, en que me observas muerta de deseo.
Y me la metes, lentamente, hasta el fondo. Te mueves sobre mi, y yo cierro los ojos, tu me besas y yo jadeo entre tus labios. Ya no te puedo besar, mis puños se aprietan.
-Así guapo, así métemela, me gusta mucho, así...
-¿Así?... Empiezas a moverte a una velocidad vertiginosa, yo aprieto los ojos, y me vengo, nuevamente, otra vez, abrazándote, con los brazos, con las piernas, con la vagina.
Floto en esa tierra que está en otra dimensión, en la que nos encontramos con otro ser y nos convertimos en uno, esos segundos que pareciera fueran el motivo por el cual estamos en esta tierra.
Te sales de mi y te colocas a la altura de mi cara. Y yo te chupo, te como, te froto con las manos. Mi saliva hace ruidos, y tu estás transformado. Miro tu cara, tu mirada vacía está en otro mundo.
-Ya, me vengo.
Suelto mis labios un segundo, y tu semen brota, me baña la cara, la boca, la cama, sale volando, en chorros gruesos. Me lo meto en la boca, y gimes, te sacudes, jadeas.
-¿No que no salía volando?...
-Jajajajajaja ¡¡¡estoy batida!!!!
Te acercas a la cámara de video para apagarla
-¡Uff fueron 40 minutos!
-¡Se dicen rápido!
martes, 9 de junio de 2009
Imagino

Imagino que te veo acercarte desde lejos
y tu silueta me sorprende.
No es tu silueta en si misma lo que me sorprende,
me sorprende encontrarte tan pequeña,
tan delicada, casi como si fueras frágil,
aunque yo se que no lo eres.
Me sorprende encontrarte delicada y pequeña
y saber que en ti hay tanto placer y tanta sensualidad.
Me encanta verte y saber que te tocaré en un momento
y que tú me tocarás con intensidad y familiaridad.
Me sorprende saber que dentro de poco
tus manos me abrirán la bragueta sabiamente
y tus dedos buscarán mi pene y lo tocarán.
Me sorprende la intensidad de mi erección
y del deseo con que me gusta ver como tus dedos me tocan.
Cómo tus dos manos se ocupan.
Como con tu lengua recorres mi pene,
y este sigue creciendo y desespera.
Me encanta sentir que va a reventar
cuando por fin lo empiezas a mojar con tu lengua y tus labios.
Me gusta ver como tu boca se esfuerza para que quepa mucho de mi pene erecto
dentro de ella.
Me encanta ver tu cara mientras me comes
y parece que lo hicieras literalmente...
como si tuiveras hambre de mi, de mi pene, de mi erección.
Me encanta que sonrias
y ver tu linda cara con mi pene en ella
mientras tu lengua se divierte generando corrientes eléctricas en mi.
Siento como una de tus manos aprieta mis testículos,
y les da un masaje profundo, tan placentero que casi duele.
Mientras la mano que sujeta mi pene
se ha mojado de tu saliva
y ahora todos tus dedos me frotan lenta, largamente.
Siento cada uno de los 5 dedos de esa mano
que empiezan en la punta de mi pene,
primero aprietan toda la cabeza
y después bajan lentamente hasta la base
dejándo libre la cabeza
para que entre en tu boca limpiamente
y se talle contra la humedad de tu lengua,
de tus labios, de tu paladar.
Veo como la punta de mi pene empuja tus mejillas
como si tuvieras una paleta grande dentro de ella.
Imagino que muevo mi pelvis para entrar más
para adelantar el paso, para acelerar el ritmo.
Imagino que te das cuenta de como palpita mi verga dentro de tu mano y de tu boca.
Mi respiración se acelera y mis manos tocan tu pelo y tu cabeza...
Imagino que cuando te digo que el orgasmo es inminente
sigues apretando con una mano mis testículos
y con la otra tallas mi pene fuertemente...
abres la boca y el semen cae dentro de ella...
sigues tallando para que salga más semen
y cae en tu lengua en tus labios...
después pasas la lengua alrededor de tus labios para que nada se pierda...
sonries y metes mi pene en tu boca y lo besas
y lo succionas suavemente con una mezcla de semen y saliva que me enloquece...
Solo después de besar la cabeza y succionarla
y besarla amorosamente muchas veces
decides tragar el semen y me dices: "sabes dulce".
jueves, 4 de junio de 2009
me gusta (parte 1)

Me gusta cuando me dices que tu quieres conducir
y en medio del bosque estacionas el coche, me abrazas y me besas
Me miras con esos ojos enormes
y siento tu respiración sobre mi
idéntico a cuando nos conocimos hace muchos años.
Me gusta cuando nuestros ojos se encuentran en el segundo en que nos subimos al elevador,
y en un movimiento sincronizado nos abrazamos, besamos y tocamos, al cerrarse la puerta,
transportándonos al mundo que compartimos
que es solo nuestro.
Me gusta cuando sobre la cama, me acunas en tus brazos, y me besas mientras acaricias mi pelo.
Me gusta cuando te desnudo, te arranco la ropa y quedas completamente expuesto,
mirándome incrédulamente, cuando te introduzco en mi boca. Me gusta oirte gemir, lamerte mientras te miro a los ojos, y gozo tu placer.
Me gusta cuando me pides que me desnude, y me observas al tiempo que lo estoy haciendo. Y me recuesto y te observo, y espero tu siguiente movimiento.
Y me encanta cuando introduces los dedos en tu boca, para humedecerlos, para acariciarme, porque es un gesto completamente innecesario. Yo estoy mojada, húmeda, desde hace tiempo. Lo he estado desde antes de que nos encontráramos, desde que imaginé, desde que te observaba disfrutando.
Me encanta cuando tomas mi clítoris entre tus labios, y lo succionas. Me vuelvo loca, me estremezco y me transporto. Mi piel erizada, los escalofríos me recorren y mi rostro se calienta. Y me entrego por completo a la voluptuosidad de tu lengua que me besa la vulva. Ya lo siento, ya casi... Sigue por favor...tus dedos entran y salen, tu lengua ataca el clítoris, y yo... Me corro en tu cara, mis caderas se mueven involuntariamente sobre tu rostro, y tu no dejas de comerme.
-¿Qué pasó, Preciosa?...
No puedo responder,las palabras se atoran en el torbellino que forman mi corazón y mis entrañas.
-Que rico, Guapo...
-¿Te gustó?
- ...Si!!
-¿Te como más?
-No guapo, ahora métemela...
-Es que me muero por comerte...comerte más...
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viernes, 9 de enero de 2009
Tocando tu instrumento
Durante días, mientras estabas de viaje, nos dedicamos a calentarnos a distancia.-Guapo, para que no te olvides de mi, te mando esta foto...
-Preciosa, espero que sepas que es imposible que pueda olvidarme de ti. La imagen es maravillosa!!! cuéntame, ¿qué hacías tomando esa foto?
-Acordándome de ti guapo, y tengo otras mucho peores, pero te las mandaré cuando estés en el messenger.
Por días intentabas encontrarme en el chat, pero no coincidíamos, veía mensajes cuando abría la sesión de que me habías buscado, pero no estabas en línea.
Por fin, hace unos días coincidimos.
-Preciosa, por favor, envíame las otras fotos, me muero por verlas!
-Pero ¿estás completamente solo?
-Si, si, te lo prometo!
-Bueno te mando esta para que veas que me he puesto el regalo que me diste de Navidad...
-Eres hermosa!!!
-¿Te mando otra mucho peor?...
-Por favor!!!
-Ahí te va...
-Está increíbleeeee!! Uff, no tienes una idea de cuanto te deseo...
Finalmente, regresaste, y me buscaste para que nos viéramos. Como muchos hombres, te encanta que te coma el pene. Llevabas días pidiéndomelo:
-Preciosa, estoy en el cine con mi hija, y no puedo dejar de pensar en ti, y en tu boca... ¿Cuándo podré verte?
-Pues yo puedo el viernes, ¿tu?
-Si, en la mañana te busco...
Quedamos de vernos en un lugar céntrico, y de ahí te recogí en mi camioneta.
No podías dejar de besarme, tocar mis senos, magrearme como un adolescente, como quien no ha tenido sexo por mucho tiempo, mientras yo intentaba estacionarme en una calle poco concurrida.
Después de una pequeña charla en la que nos pusimos al día, te abalanzaste sobre mi, diciéndome cuanto me habías extrañado. Nos percatamos de que si nos pasábamos a la segunda hilera de asientos, tendríamos más espacio, y las ventanas oscuras impedirían que los curiosos pudieran vernos.
Tocabas mis nalgas, las amasabas, acariciabas mi vulva a través de la ropa, y yo sentía una gran excitación, pero ese día, solo sería para darte placer a ti, para comerte.
Sacaste tu teléfono y empezaste a filmar, mientras yo desabrochaba tu pantalón y bajaba toda tu ropa hasta los tobillos.
Comencé a lamer tus testículos, que expedían un maravilloso olor repleto de feromonas, mientras poco a poco iba subiendo, dando lengüetadas y lamiendo todo el tronco, y a medida que iba más arriba, mi mano apretaba fuerte la parte recién húmeda.
Los sonidos que hacías, eran impresionantes. Estabas realmente excitado, fuego puro. Gemidos, cuando llegué a la cabeza, tu miembro como piedra. Apretando fuerte, subía y bajaba la mano sobre el tronco. Sentía como por la grieta superior chorreaba un líquido viscoso, que utilizaba para lubricar tu glande, mientras suspirabas. Saqué un poco de lubricante, y mientras con una mano seguía acariciándote, con la otra y mi boca, intentaba abrir la tapa. Por fin lo logré y vertí una cantidad sobre tu polla. La temperatura te dio un escalofrío. Subía apretando, una mano siguiendo a la otra, cerrándola cuando llegaba a la punta, mientras te miraba a los ojos. Acercaste tu rostro al mío y comenzaste a besarme, enloquecido de deseo, mientras yo no dejaba de subir y bajar la mano. Notaste que estabas cerca de correrte, pero no querías que terminara aún, así que me pediste que colocara mi lengua en la parte frontal de tu pene, y mientras te lamía con fuerza el frenillo, metí toda la ciruela en mi boca. Empezaste a golpear el paladar, y yo succionaba levemente. Te volteé a ver, y tu boca temblaba, presioné fuerte la base de tu polla. Entre mis dedos salían tus testículos. Era un espectáculo casi grotesco, yo aferrada como animal a tu espada, y percibí que estabas muy cerca de correrte. Decidí que quería recibir tu semen en mi boca, te introduje lo más profundo que pude, y sin soltar las manos ni la boca, empecé a sentir las olas y contracciones en tu pene, mientras gemías, y me decías cuanto te encantaba.
Hoy tu semen, sabía muy dulce. Esperé hasta que acabaras de moverte para tragar, y seguir acariciándote con mis labios, mientras te retorcías con la hipersensiblidad después del orgasmo.
Exprimí un poco la cabeza, y todas las gotitas que salieron, las tomé entre mis labios. Poco a poco fuí sintiendo como te hacías más suave, y te solté hasta que estaba pequeño.
Te volteé a ver, y te besé la boca, mientras satisfecho, y ya sin deseo, acariciabas mi espalda.
Te he extrañado como un loco... dijiste. La semana que entra, antes de que vuelva a salir de viaje, quiero verte otra vez...
sábado, 27 de diciembre de 2008
Preludio e Interludio

A través del messenger, planeamos nuestro encuentro
-Preciosa, puedes llevar café? tengo ilusión de tomarlo contigo en la cama..
Tengo muchas ideas, estoy pensando como voy a venirme en ti. Me gustaría acariciarte mucho, comerte y luego venirme adentro.
-Si guapo, yo quiero que me hagas desearte, y que cuando me la metas, esté cerca de correrme. Quiero morirme de ganas de que me penetres...
...Después de nuestra taza de café, empezamos a besarnos en la cama. Delicioso sabor de tu boca a café recién hecho. Empezaste a tocarme, mientras yo metía las manos adentro de tu pantalón, sintiendo tus nalgas, introduciendo los dedos entre ellas. Comencé a desabrochar tu cinturón, mientras tu acariciabas mis senos. Te quitaste la camisa, y yo me quité casi toda la ropa. Quedamos tu desnudo de la cintura para arriba, los pantalones a media pierna y yo con mi camisón de seda rojo que traía abajo.
Te colocaste de rodillas sobre la cama, yo me acosté transversalmente enfrente de ti. Pusiste tu pene arriba de mi cara y comencé a lamerlo por abajo. Chupaba tus testículos, y daba lengüetadas por todo el tronco. Tu comenzaste a frotar mi clítoris con tus dedos extendidos, tomabas humedad de la abertura de mi vagina, y la embadurnabas sobre mi vulva.
Con trabajo, ya que estabas descomunalmente erecto, apuntando hacia el cielo, logré colocar la cabeza de tu pene adentro de mi boca. Una leve succión que al soltarla hacía un ruido, causó que empezaras a jadear. Tomé tu pene apretándolo con una mano mientras con la otra presionaba en el espacio entre tu ano y el nacimiento de tu miembro. Comenzaste a suspirar, mientras introducías un dedo en mi vagina. Yo te miraba a los ojos, mientras tenía tu cabeza pequeña en mi boca. Te colocaste a cuatro patas sobre mi, y comenzaste a lamer mi vulva mientras yo en el otro extremo intentaba introducir toda tu hombría en mi boca.
Terminaste de desnudarte y te pusiste sobre tu espalda mientras me pediste que me colocara sobre ti, haciendo un 69. Recostada sobre tí, con las nalgas enfrente de tu cara, intentaba volver a introducirte dentro de mi boca. La excitación y mi agitada respiración, me impedían mantenerte todo el tiempo adentro de mi. Sentía tu lengua entrando y saliendo de mi, y como besabas mis labios pequeños como hacía un rato lo hacías con mi boca. Comencé a deslizarme hacia atrás hasta que mi boca quedó encima de la tuya y te besaba con nuestras caras alternadas.
Me coloqué sobre la espalda y te pedí que me comieras en esa posición. Me gusta mucho ver tu hermoso rostro lamiéndome. Tu me succionabas concienzudamente, mientras yo con la mano acariciaba tu cara, y revolvía tu pelo. Te pedí que introdujeras un dedo dentro de mi. Tu lo introducías y sacabas mientras no dejabas de lamerme.
Sentía una excitación increíble, cuando te pedí que frotaras tu pene sobre mi vulva. Colocaste una almohada abajo de mi cadera, y empezaste a acariciarme de adelante hacia atrás con tu miembro. Casi no podía soportar el deseo de que me tomaras de una vez por todas. Percibía un hormigueo en la entrepierna, presagio del orgasmo y que mi vagina estaba a punto de cerrarse de la hinchazón.
Te pedí: "Guapo métemela ya, no puedo mas..." Escalofríos, mientras sentía como entrabas en mi. Comenzaste a entrar y salir rápidamente, hincado en la cama, mientras yo acostada boca arriba, presionaba con los dedos mi clítoris contra tí. Acercaste tu rostro al mío, y empezaste a besarme el cuello. Sentí las olas de placer que nacían de mi vagina, mientras con voluntad propia se cerraba y abría apretando tu polla. Me quedé inmóvil, gimiendo, disfrutando la sensación, mientras tu te seguías moviendo sobre mi. Un momento después empezaste a gemir también.
Así fue como festejamos, a nuestra manera, la Navidad.
sábado, 20 de diciembre de 2008
Solo durante este espacio

Mientras hablabas por teléfono, te desabrochaste el pantalón, y sacaste tu pene. Divertida, comencé a lamerlo mientras veía como cerrabas los ojos, y rápidamente tu miembro empezaba a crecer y endurecerse. Casi suelto una carcajada, cuando noté que no encontrabas las palabras para seguir tu conversación. Yo me daba vuelo con la lengua, subiendo y bajando a todo lo largo mientras con la mano presionaba fuerte la base de tu miembro. Unas vueltas con la lengua por debajo del borde de la cabeza, y después adentro de mi boca, mientras muevo la lengua en todas direcciones sobre tu cabeza. Cuando te coloqué en mi paladar y presioné sobre el frenillo, lanzaste un suspiro. Insistí un poco en el mismo sitio. Percibí el sabor de tu gotita previa. Ya para ese momento habías terminado tu llamada. Comenzaste a desvestirte por completo, mientras intentábamos besarnos. Yo continuaba completamente vestida.
Empezaste a desabrochar mi blusa, y notaste emocionado que traía el negligee que me habías regalado. Continué desnudándome la parte inferior, mientras tu me tomabas video.
Nos fuimos a la cama, y desabrochaste de abajo mi camisón. Muy suavemente tus dedos tocaban mi sexo, acariciando, sumergiéndose, resurgiendo.
Me monté sobre ti, mientras tu corazón caliente rozaba mis labios pequeños. Me estremecía mientras frotabas un rato y luego introducías la cabeza de tu pene solo unos centímetros en mi vagina, para luego volverlo a sacar y frotar un poco más por fuera, de adelante hacia atrás. Yo respiraba ruidosamente, mientras te introducías solo un poco y volvías a salir. Sabes bien como me enloquece que hagas eso...
Después de un rato, me preguntaste: ¿que es lo que quieres que haga? ...Sabes perfectamente la respuesta, pero te encanta que te lo pida. Es uno de los momentos más eróticos de nuestros encuentros, cuando me estoy muriendo de deseo de ser penetrada. Te dije métemela, ahora, mi amor. Solo durante este espacio, quiero que me hagas tuya, quiero que entres en mi. Quiero sentir tu fuerza y tu entrar y salir. Después de un rato, mientras te cabalgaba, temblando, me sentía muy cerca. Reconociste los signos, y me dijiste, :"¿que pasa mi amor?" Te dije: "estoy a punto..." a lo que respondiste: "ya vente mi cielo..."
Empecé a contraerme sobre tí, y un gemido profundo anunció mi orgasmo. Te causa un placer extremo ir reconociendo los signos, ese conocimiento que solo se logra con la práctica constante...
Me desplomé sobre tu pecho, mientras nos besábamos y yo terminaba de contraerme alrededor de ti.
Entonces me dijiste, cierra las piernas, y las coloqué apretaditas, contigo adentro, sobre tí.
Sentía tus testículos entre mis nalgas, y una increíble presión de tu pene sobre mi clítoris y adentro de mi vagina. Sorprendida con lo intenso de la sensación, empecé a sentir una nueva excitación. Un placer profundo se acrecentaba mientras me apretabas fuertemente con tus manos sobre mi cadera. Noté que finalmente me iba a correr nuevamente, y que tu también estabas muy cerca. Sentía la base de tu pene, muy apretada entre mis piernas. Unos segundos antes de que empezaras a gemir, volví a correrme. Casi al mismo tiempo. Nos abrazamos unos segundos y luego nos pusimos de lado tu atrás de mi. Me dijiste:"Estás tan delgadita que siento que voy a romperte"... Espero que no...
Empezaste a desabrochar mi blusa, y notaste emocionado que traía el negligee que me habías regalado. Continué desnudándome la parte inferior, mientras tu me tomabas video.
Nos fuimos a la cama, y desabrochaste de abajo mi camisón. Muy suavemente tus dedos tocaban mi sexo, acariciando, sumergiéndose, resurgiendo.
Me monté sobre ti, mientras tu corazón caliente rozaba mis labios pequeños. Me estremecía mientras frotabas un rato y luego introducías la cabeza de tu pene solo unos centímetros en mi vagina, para luego volverlo a sacar y frotar un poco más por fuera, de adelante hacia atrás. Yo respiraba ruidosamente, mientras te introducías solo un poco y volvías a salir. Sabes bien como me enloquece que hagas eso...
Después de un rato, me preguntaste: ¿que es lo que quieres que haga? ...Sabes perfectamente la respuesta, pero te encanta que te lo pida. Es uno de los momentos más eróticos de nuestros encuentros, cuando me estoy muriendo de deseo de ser penetrada. Te dije métemela, ahora, mi amor. Solo durante este espacio, quiero que me hagas tuya, quiero que entres en mi. Quiero sentir tu fuerza y tu entrar y salir. Después de un rato, mientras te cabalgaba, temblando, me sentía muy cerca. Reconociste los signos, y me dijiste, :"¿que pasa mi amor?" Te dije: "estoy a punto..." a lo que respondiste: "ya vente mi cielo..."
Empecé a contraerme sobre tí, y un gemido profundo anunció mi orgasmo. Te causa un placer extremo ir reconociendo los signos, ese conocimiento que solo se logra con la práctica constante...
Me desplomé sobre tu pecho, mientras nos besábamos y yo terminaba de contraerme alrededor de ti.
Entonces me dijiste, cierra las piernas, y las coloqué apretaditas, contigo adentro, sobre tí.
Sentía tus testículos entre mis nalgas, y una increíble presión de tu pene sobre mi clítoris y adentro de mi vagina. Sorprendida con lo intenso de la sensación, empecé a sentir una nueva excitación. Un placer profundo se acrecentaba mientras me apretabas fuertemente con tus manos sobre mi cadera. Noté que finalmente me iba a correr nuevamente, y que tu también estabas muy cerca. Sentía la base de tu pene, muy apretada entre mis piernas. Unos segundos antes de que empezaras a gemir, volví a correrme. Casi al mismo tiempo. Nos abrazamos unos segundos y luego nos pusimos de lado tu atrás de mi. Me dijiste:"Estás tan delgadita que siento que voy a romperte"... Espero que no...
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