viernes 20 de noviembre de 2009

de muchas maneras

De muchas maneras es
y siempre me sorprende.

Yo se que el sueño
                      no es como la vida,
que imaginarte cerca
no es como tocarte.

¿Y si el placer de extrañarte
es solo pasajero?

De un mar lejano y frio
donde la vida se confunde con el hielo
surge
     voluptuoso y tenso
                         el recuerdo
y soy morado
            hambriento
                     desbocado.

miércoles 18 de noviembre de 2009

a los lectores de mi blog

Hola querido lector.
Si, tu que vienes aqui, a veces por casualidad, a veces asiduamente. Tu que lees mis intimidades, mis deseos, mis sensaciones. Quiero pedirte un favor.
Necesito si es que lo has sufrido, que describas tus sentimientos cuando alguien que quieres muere.
Me gustaría saber que pensamientos cruzan por tu mente, que sientes, como afecta tu vida, tu trabajo, tus relaciones con lo demás. También quisiera saber por cuanto tiempo el dolor es muy grande, y si fuera posible, en cuanto tiempo volviste a ser tu mismo o tu misma.
Puedes escribirlo en los comentarios abajo, o enviarlo a mi correo electrónico.
Muchas Gracias por tu ayuda
Z

miércoles 11 de noviembre de 2009

lo mas posible

¿Hoy te piensas masturbar lo mas que puedas viendo nuestros videos?

Me gusta pensar cómo es que eso sucederá, imagino el deseo creciendo dentro de ti, observándote a ti mismo en la imagen tocándome, sintiendo como te crece el pene, se para, se desarruga, se va llenando de sangre, se extiende, se levanta. Ese calor en la entrepierna que te impacienta cada vez más. Como la morada cabeza se hincha, brilla, se asemeja por instantes a una ciruela madura, jugosa, deliciosa.

Te imagino acariciándote, lamiendo tu mano, sintiendo como su fuera mi lengua, poniéndola sobre el tronco, sujetando con la otra tus huevos, masajeándolos suavemente. Ya estarás acostado en la cama, con la computadora al lado, viéndome en la pantalla decir, Ay guapo ya metémela por favor... y tu de pie atrás de mi, observándome, inundándose en tu mente las ansias de penetrarme. Esos breves segundos en que me miras, me escuchas rogándote : Múevete..., métela y sácala fuerte, si, si...

Imagino como tu verga palpita cuando un gemido brota de mi garganta al sentirme completamente llena de ti, hasta el fondo, ahogándome de placer, sintiendo como mis vísceras se van contigo, se funden, se acaloran.

Casi puedo sentir en mi los golpes de sangre que el borde de la cabeza provocan en la entrada de mi vagina al abrirse paso ese reborde suave, que me acaricia, que se mete insistentemente, como buscando alivio en mi vientre.

¿Cómo será lo mas posible?

¿Te masturbarás lentamente, deteniéndote, sintiendo como el orgasmo se aproxima, respirando, bajando el ritmo de tus acometidas, llegando justo antes del punto sin retorno, a esas pequeñas contracciones del pene antes de eyacular?

¿Lo harás muchas veces, como lo haces conmigo, antes de vertirte en mi, mientras yo me vengo descontroladamente una y otra vez?

¿O por el contrario, te tocarás rápidamente, dejando el deseo posesionarte de ti, velozmente, sintiéndote explotar en pocos minutos, como nunca te lo permito?

¿Cómo será, mi guapo? ¿Ya lo habrás hecho?

Me quejo de que solo me buscas para cogerme, y en días como hoy, me gusta pensar, bueno, no importa, aunque sea solo para eso...

domingo 8 de noviembre de 2009

el jardín

Hoy lo he vuelto a recordar.
Y aunque no tiene relación con todo lo demás, siento la necesidad de plasmar ese instante.
El canto de los pájaros me lo recuerda, uno nunca creería que en medio de esta urbe de cemento existiera un refugio, un paraiso como aquel.
Esos recuerdos son como sensaciones unidas, a colores, olores y sonidos.
El cielo arriba, escondiéndose entre las ramas de los árboles, el pasto húmedo, mojándome la espalda. Podía estar horas así, escuchando a los pájaros, sintiendo el olor de la tierra, percibiendo mis sensaciones, tratando de escapar, de refugiarme, de convertirme en un ser del bosque, parte de ese paisaje.
Es como si quisiera fundirme con ese lugar, el único seguro en el mundo. Mi pequeño cuerpo, mi vestido sucio, con marcas verdes sobre las rodillas, los dos bolsillos al frente, flores bordadas encima. Flores rotas en mis bolsillos, las manos sucias de rascar la tierra, de hacer pasteles de lodo, de deslizarme por la barranca.
Nadie lo podría entender, ni siquiera yo misma. Ese mismo día, tenía que haberme desconectado de la realidad pocas horas antes.
Y tirada en la hierba, escuchando las aves, el ruido del agua corriendo en el río, el lodo en mis manos, mi vestido sucio, los rizos explotados en mi cabeza, intentando entender las sensaciones en mi alma infantil. Intentando olvidar.

Pero todo se quedó conectado, y cada vez que escucho los pájaros, que veo los columpios, que siento la hierba mojada, regreso al jardín, el lugar donde intentaba desconectarme.

lunes 2 de noviembre de 2009

imágenes mentales



Es como si te hubiera visto dos días seguidos. Me la metiste en dos hoteles diferentes el mismo día.


-¡Cómo huele esta habitación a cigarro!
-Olía más en el elevador...
-Acabamos de vestirnos, y ya comienzas otra vez a desvestirme...
-Si, me encanta...

En dos segundos estás completamente desnudo. Miro como te libras de toda tu ropa rápidamente. Me invitas a acostarme junto a ti, y me desnudas nuevamente.

De lado nos besamos, nos tocamos, y tú acercas mi mano hacia tu pene. Por un segundo noto su suavidad, efímera, instantánea, y como rápidamente la pierde, crece, se yergue, la piel se estira, y las gruesas venas lo hacen ver aún más tenso, como si alguien soplara y se inflara.

Y ese pensamiento me da ideas...

Estás boca arriba y yo me coloco entre tus piernas. Ya el mástil apunta al cielo. Muy levemente, con la punta de la lengua toco tus testículos. La piel se contrae, se pega a los huevos. Se arruga, se estremece. Me doy vuelo lamiendo, chupando, succionándolos. Soltándolos con la boca, haciendo ruidos. Aún no toco tu verga. Tú me miras mientras gimes y te impacientas. Desde la base lamo tu polla, lento, suave, mirándote a los ojos. Llego a la punta, y chillas. Ese sonido me inspira, me da fuerza. Me hace sentir poderosa, dueña de tu placer. Con la lengua remojo toda la cabeza, le doy lengüetazos suaves, limpiándola, acariciándola, sorbiendo el jugo que sale por la grieta. Ya que está toda mojada, soplo, suavemente. Tu cuerpo se tensa, se revuelve, tu cabeza cae hacia atrás. Y me encanta mirarte, porque eso es solo el inicio...

Con una mano, aprieto tus huevos. La otra la mojo de saliva, y te acaricio el tronco, de arriba a abajo. Y con la boca succiono, lamo, acaricio la cabeza.

-Ay preciosa, eres una delicia, que bárbara... Espera, ahora quiero comerte yo, o no llegaremos muy lejos...Ven, acuéstate aquí, quiero verte.

Recuerdo cuando me daba vergüenza que me vieras así, que me abrieras las piernas, que mi vulva quedara completamente expuesta ante ti.

Y con los dedos, me acaricias, los hundes en mí, te remojas, te los chupas, y me frotas de mil maneras. Y yo siento como la vagina se abre, engorda, está a punto de explotar, se infla, se derrite de placer.

Y te miro, atareado, haciéndome gozar, mientras acaricio lo que alcanzo de ti. Te colocas a mi lado, y hundes la cara entre mis piernas. Me hueles, me aspiras, sorbes mis labios pequeños. Con la lengua recorres la abertura, y la mueves rápidamente sobre el clítoris. Yo cierro los ojos, y me concentro en mis sensaciones. Me voy, me dejo ir, y floto. Siento dos dedos dentro de mí, tu lengua moviéndose rápidamente, comiéndome como un manjar. Pero la parte que más me gusta es cuando apoyas toda la boca sobre mi vulva. De la misma manera como me besas la boca, me besas la vulva. Te siento como una especie de ser marítimo, pegajoso, suave, húmedo. Tu lengua entra a ratos, y cuando no, se concentra en mi clítoris.

Y yo siento que me vengo, exploto, la vagina se abre, se cierra, se aprieta en frente de tu cara. Los pezones se endurecen, y mi pecho gime sonoramente. Y poco a poco, tus caricias se hacen más suaves, y mis músculos se aflojan, se sueltan en un placer tranquilo, relajado. Me volteas a ver, y sonreímos, nos besamos ahora en la boca, y yo siento mi olor, mi sabor en tí.

Me abrazas, pero tu verga sigue tiesa, insistente, golpeando mi vientre.

-Ven guapo, tengo un pendiente contigo...

Tomo tu pene entre mis manos, me las ensalivo, y las aprieto alrededor, las subo, las bajo, alternadamente, aprieto la cabeza, me la remojo en la boca.

-¿Conoces a Erika Lust?
-No, ¿Quién es?
-Es una mujer que dirige películas porno, con gusto para mujeres
-mmm
-Acabo de ver un corto, ¿te lo cuento?
-Aja...

(Tu verga esta como piedra, y jadeas maravillosamente)

-Pues todo empieza en un bar, está una pareja en la cual la mujer está escuchando a un tipo aburrido. Y ella se da cuenta de que entra una pareja elegante, el de traje, ella cubierta con un abrigo de pieles...
-Si... (Tratas de escucharme, mientras mis manos suben y bajan sobre tu pene, y yo me las relamo, y por segundos me meto la cabeza en la boca).
-Entonces el hombre le quita el abrigo a la mujer, y la aburrida se da cuenta de que sobre el elegante vestido largo, tiene las manos sujetas por atrás con unas esposas. La pareja se sienta mientras la otra mujer no deja de mirarlos...
-Y qué mas... (Por segundos cierras los ojos, y suspiras, sintiendo mis manos haciendo su trabajo sobre tu polla)
-El le dice cosas al oído, le da de beber en la boca, le da a fumar, la besa. La mujer aburrida, se muere de morbo. Se pone de pie para verlos mejor, y de paso se mete al baño. Ellos se acercan al baño de junto. La mujer elegante ya tiene el vestido abierto por atrás, y tiene las nalgas al aire y un maravilloso tatuaje. La aburrida se está dando la agasajada de la vida, mirándolos, sin que ellos se den cuenta.


-...y que mas (creo que las imágenes en tu mente, están surtiendo efecto, además de mis manos que no te sueltan)

Me meto a la boca tu polla, y por segundos la suelto...

-Pues que ella se arrodilla en frente de él, y él se saca el pene, y ella empieza a comérselo...
-..... Ah, así como tu...
-Mas o menos... mientras la aburrida los mira...
..Después el hombre le da la vuelta, y su culo magnífico aparece en escena, y el hombre la penetra por atrás, se muere de gusto. La música es maravillosa, la escena también...
- Uffff.....

Te miro y veo la escena en tu mente, en tus ojos muriéndose de placer, en tu polla a punto de explotar, en los movimientos de todo tu cuerpo.

-¿Y sabes qué pasa luego?... ¡Suena el teléfono de ella! Es el hombre aburrido con el que vino al bar. En ese momento la pareja se da cuenta de que están siendo observados...
-Y que, ¿la invitan a unirse a ellos?
-jajajajaja ¡NO! Eso es lo que pasaría en una película pornográfica exclusiva para hombres... En ésta solo se nota la vergüenza de los tres...
-¿Y cómo acaba?
-Ahí acaba.
-Ahora méteme en tu boca por favor....

Estás enloquecido, enfebrecido, muerto de deseo de eyacular. Por un segundo me asusto de verte en ese estado, completamente excitado.

Me miras, y te veo. Te miro a los ojos, cuando tu semen empieza a brotar, y separo la boca, y los chorros caen dentro de ella, en mi lengua, me relamo, y vuelvo a meter la cabeza en mi boca. La beso, mientras gimes, y todo tu cuerpo está cubierto de sudor. Aún no pierdes la firmeza, y decididamente, me siento sobre ti, y me introduzco tu verga de un tirón, en la vagina.

Me muero de gusto, de sentirte recién venido, adentro de mí, pasan los minutos, no nos movemos, y aún sigues duro. Siento tu cuerpo empapado, abajo del mío, y te beso y me besas.

Y eso es solo la segunda parte del día.

viernes 30 de octubre de 2009

Solo un momento



-Estás helada...
-Calíéntame, guapo
-Ven, bésame.

Un golpeteo insistente sobre mi abdomen, me inquieta, me excita.

-Me encanta sentir tu verga pegándome así, pidiendo atención, diciendo "Aquí estoy".
- Es que está pidiendo a gritos que la meta en algún lugar...
-¿En dónde la quieres meter?
-Ahorita que te desnude, te digo...

No te pienso ayudar para quitarme la ropa.

Tu piel morena, velluda, me invita a quedar en igualdad de circunstancias. Me sientas sobre tí. Me besas. Me encanta que me comas la boca, con ganas de acabártela. Como si fuera una fruta. Observas el símbolo del frente de mi camiseta, y la deslizas hacia arriba. A media luz, el sol apenas va asomando en el horizonte. Imagino que mi blanca piel deslumbra en comparación con el negro sostén. Tus manos cubren mis senos, los presionan, los pellizcan. Lo desabrochas por atrás y me miras.

-Eres tan preciosa, te veo imponente, perfecta, tan hermosa...

Tus manos se concentran en mis pezones, los acarician suavemente. Y yo te miro, montada sobre ti, a los ojos. Te escucho respirar agitadamente. Pareces un alfarero amasando el barro, formando una escultura, frotando mi piel erizada.

Tu pene es una barra rígida presionando sobre la tela de mis pantalones, abajo de mi vulva hinchada, cubierta de tela.

Desabrochas mi cinturón y mis pantalones.

-Preciosa, aléjate y quitate la ropa, quiero verte.

De pie sobre la cama termino de desnudarme. Tu me miras desde abajo. La perspectiva me llena de montes, de valles, desde abajo observas mis nalgas, mis tetas, mi tanga negra de encaje.

-No sabes cuanto te deseo...cuanto me encantas.

Encima de ti, de pie, coloco mis pies a cada lado de tu cabeza. Tu miras mi vulva hinchada abajo del encaje. Una gota de humedad oscurece la tela.

-Ven, acuéstate sobre mi

Me siento sobre tu pene, erguido y brillante, colocando mi vulva suave y caliente, aún vestida, encima de el.
Me tomas del cuello, me acercas hacia ti. Mis pezones rozan suavemente los vellos de tu pecho. Yo me doy gusto moviéndolos de lado a lado sobre ti, trazando caminos sobre tu torso.
Cierras los ojos y gimes al contacto de mi piel con la tuya.

-Me vas a volver loco

Te beso, me besas, nuestras lenguas se abrazan. Se reconocen, se recuerdan, nuestros labios chocan. Tu acaricias mi espalda, me pides que meta la lengua en tu boca. La succionas con decisión, y yo siento golpes de sangre en el coño.

-¿Y si te la meto solo un segundo, antes de irnos?

Yo dudo, no respondo, no hago nada. Solo siento el gusto, el placer de los escalofríos que tu cuerpo desnudo ocasionan al contacto del mio.

Tomas mi tanga y definitivamente la haces a un lado. La sostienes con los dedos, ya no hay nada que nos separe.

Mi humedad te cubre, tu pene se baña de mi jugo. Yo me recocijo sintiendo con los labios delgados su triangular contorno, el grueso tubo central.
Te estás muriendo por meterla, pero yo no hago nada. Me elevo unos centímetros, y tu verga se separa de tu abdomen. Se yergue insistentemente, tratando de alcanzarme. Me hago un pelito para adelante, y tu negra ciruela se posa, muy suavemente entre mis labios.

Tan solo un empujón tuyo y estarías dentro de mi. Tan solo un sentón mío y entrarías limpiamente. Pero me estoy retrasando el placer lo mas posible, gozando tu impaciencia, observando el deseo que te consume, escuchándote jadear, mirando tus oscuros ojos, que no se separan de los mios. Esa mirada que me hechiza desde hace tantos años.

Me vuelvo a sentar sobre tu pene, y se vuelve a pegar a tu abdomen. Y comienzo a mover la cadera hacia adelante, hacia atrás, masturbándome con tu cuerpo, frotándome el clítoris con tu verga tan tiesa que parece de madera.

Con ambas manos, detienes mi vaivén. Sujetas mis caderas, y las elevas. Colocas la polla en la entrada de mi vagina y muy suavemente, muy lentamente, me mueves hacia abajo, entras en mi. Me encanta saborear esos segundos, sentir la suave cabeza, tiesa por dentro, como me abre, como se desliza, como encuentra su lugar.

-Solo un segundo, ahorita la saco. No te muevas.

No estamos haciendo nada. Solo nos miramos, escuchando nuestras respiraciones. Nuestros ojos no se separan, nuestros pechos suben y bajan.

Yo siento que me quemo. El deseo por moverme se hace casi insoportable. Toda mi piel se eriza, en olas que recorren mis extremidades. Tu gimes, mientras me observas.

Yo sentada sobre ti, tu adentro de mi. Quisiera que ese instante se helara. Que un hechizo nos inmovilizara, y nos dejara de esa manera para siempre.

lunes 12 de octubre de 2009

dos dias



Dos días faltan para que llegues. Y desde hace muchos te espero. Mi piel te extraña, mi sangre te desea. Mi mente no te deja fuera.

-Preciosa en unos días sabré si te voy a ver a México. No sabes las ganas que tengo de metértela... y metértela y metértela...
Es divertido lo que una frase escrita a través del messenger puede ocasionar en el cuerpo de otra persona.
-uff, de solo pensarlo, mi vulva se hincha y se moja.
-Y yo tengo una erección de locos, ¿como la disimularé en la reunión a la que estoy a punto de entrar?
-Piensa en florecitas y peces...jajaja
-Le mando todos los besos del mundo a tu vulva gorda y golosa, no sabes cuanto quisiera comérmela ya!!!

Toda esta anticipación me vuelve loca. Tu presencia me invade, se entromete en mis actividades. Como un fantasma entras en mi cuerpo, y lo posees, mucho tiempo antes de que llegues.

Te envío un mensaje cuando sé que estás absorto en tu trabajo:

Lo que estoy haciendo ahora mismo: Guapo, te cuento que estoy jalandome los pezoncitos con el índice y el pulgar. Y con la otra mano, mojo mi dedo medio en la boca, y me estoy acariciando el clítoris, suavecito, imaginando que es tu lengua

Tu respuesta no se hace esperar:

Preciosa!!!!!!!!!!!
¿¿Cómo me cuentas eso así nada más?? ¿Sabes que me gustaría hacer mientras tu haces eso? Me gustaría meter mi dedo en tu vagina y sacar el jugo que emite cuando estás caliente para comérmelo... como si fueras un tarro de miel... mientras te veo y me masturbo...

Entras en mi cabeza, en medio de mis actividades. Mi cuerpo te extraña, mi boca te anhela. Y no puedo esperar a encontrar el momento de poseerte en mi mente. Viendo los videos de hace mas de un año, me doy cuenta de la diferencia en nuestra forma de amarnos. La vergüenza de entonces de mostrarme desnuda ante ti, de venirme en tu cara. Y el contraste del descaro con el que me observas y exhibo mi cuerpo ante ti, y el gozo de nuestras sesiones de sexo oral. Se podría comparar al modo en que se aman dos adolescentes, y al placer de dos amantes experimentados, ese conocimiento que se ha ido construyendo a base de de irnos encontrando, practicando, explorando, atreviéndonos, para lograr el erotismo sublime que hay entre nosotros. A veces observo a las personas alrededor de mi, y me siento afortunada. Creo que pocas han encontrado ese amor en la vida.

Y todo esto me lleva a pensar en que si nuestros sentimientos han cambiado tanto durante un año, pueden seguir por el mismo camino. Es inquietante imaginar lo que podría pensar en un año de los videos de hace un mes. Es posible que nuestros momentos mas felices estén sucediendo ahora mismo, y que en un tiempo todo sea diferente.

Tu te sientes desgarrado, yo me siento igual. Sin embargo la tranquilidad de que estamos lejos, nos impide cometer una locura.

Y mientras tanto, te espero, y solo son dos días en que me encontraré nuevamente en tus brazos.
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