Es como si te hubiera visto dos días seguidos. Me la metiste en dos hoteles diferentes el mismo día.
-¡Cómo huele esta habitación a cigarro!
-Olía más en el elevador...
-Acabamos de vestirnos, y ya comienzas otra vez a desvestirme...
-Si, me encanta...
En dos segundos estás completamente desnudo. Miro como te libras de toda tu ropa rápidamente. Me invitas a acostarme junto a ti, y me desnudas nuevamente.
De lado nos besamos, nos tocamos, y tú acercas mi mano hacia tu pene. Por un segundo noto su suavidad, efímera, instantánea, y como rápidamente la pierde, crece, se yergue, la piel se estira, y las gruesas venas lo hacen ver aún más tenso, como si alguien soplara y se inflara.
Y ese pensamiento me da ideas...
Estás boca arriba y yo me coloco entre tus piernas. Ya el mástil apunta al cielo. Muy levemente, con la punta de la lengua toco tus testículos. La piel se contrae, se pega a los huevos. Se arruga, se estremece. Me doy vuelo lamiendo, chupando, succionándolos. Soltándolos con la boca, haciendo ruidos. Aún no toco tu verga. Tú me miras mientras gimes y te impacientas. Desde la base lamo tu polla, lento, suave, mirándote a los ojos. Llego a la punta, y chillas. Ese sonido me inspira, me da fuerza. Me hace sentir poderosa, dueña de tu placer. Con la lengua remojo toda la cabeza, le doy lengüetazos suaves, limpiándola, acariciándola, sorbiendo el jugo que sale por la grieta. Ya que está toda mojada, soplo, suavemente. Tu cuerpo se tensa, se revuelve, tu cabeza cae hacia atrás. Y me encanta mirarte, porque eso es solo el inicio...
Con una mano, aprieto tus huevos. La otra la mojo de saliva, y te acaricio el tronco, de arriba a abajo. Y con la boca succiono, lamo, acaricio la cabeza.
-Ay preciosa, eres una delicia, que bárbara... Espera, ahora quiero comerte yo, o no llegaremos muy lejos...Ven, acuéstate aquí, quiero verte.
Recuerdo cuando me daba vergüenza que me vieras así, que me abrieras las piernas, que mi vulva quedara completamente expuesta ante ti.
Y con los dedos, me acaricias, los hundes en mí, te remojas, te los chupas, y me frotas de mil maneras. Y yo siento como la vagina se abre, engorda, está a punto de explotar, se infla, se derrite de placer.
Y te miro, atareado, haciéndome gozar, mientras acaricio lo que alcanzo de ti. Te colocas a mi lado, y hundes la cara entre mis piernas. Me hueles, me aspiras, sorbes mis labios pequeños. Con la lengua recorres la abertura, y la mueves rápidamente sobre el clítoris. Yo cierro los ojos, y me concentro en mis sensaciones. Me voy, me dejo ir, y floto. Siento dos dedos dentro de mí, tu lengua moviéndose rápidamente, comiéndome como un manjar. Pero la parte que más me gusta es cuando apoyas toda la boca sobre mi vulva. De la misma manera como me besas la boca, me besas la vulva. Te siento como una especie de ser marítimo, pegajoso, suave, húmedo. Tu lengua entra a ratos, y cuando no, se concentra en mi clítoris.
Y yo siento que me vengo, exploto, la vagina se abre, se cierra, se aprieta en frente de tu cara. Los pezones se endurecen, y mi pecho gime sonoramente. Y poco a poco, tus caricias se hacen más suaves, y mis músculos se aflojan, se sueltan en un placer tranquilo, relajado. Me volteas a ver, y sonreímos, nos besamos ahora en la boca, y yo siento mi olor, mi sabor en tí.
Me abrazas, pero tu verga sigue tiesa, insistente, golpeando mi vientre.
-Ven guapo, tengo un pendiente contigo...
Tomo tu pene entre mis manos, me las ensalivo, y las aprieto alrededor, las subo, las bajo, alternadamente, aprieto la cabeza, me la remojo en la boca.
-¿Conoces a Erika Lust?
-No, ¿Quién es?
-Es una mujer que dirige películas porno, con gusto para mujeres
-mmm
-Acabo de ver un corto, ¿te lo cuento?
-Aja...
(Tu verga esta como piedra, y jadeas maravillosamente)
-Pues todo empieza en un bar, está una pareja en la cual la mujer está escuchando a un tipo aburrido. Y ella se da cuenta de que entra una pareja elegante, el de traje, ella cubierta con un abrigo de pieles...
-Si... (Tratas de escucharme, mientras mis manos suben y bajan sobre tu pene, y yo me las relamo, y por segundos me meto la cabeza en la boca).
-Entonces el hombre le quita el abrigo a la mujer, y la aburrida se da cuenta de que sobre el elegante vestido largo, tiene las manos sujetas por atrás con unas esposas. La pareja se sienta mientras la otra mujer no deja de mirarlos...
-Y qué mas... (Por segundos cierras los ojos, y suspiras, sintiendo mis manos haciendo su trabajo sobre tu polla)
-El le dice cosas al oído, le da de beber en la boca, le da a fumar, la besa. La mujer aburrida, se muere de morbo. Se pone de pie para verlos mejor, y de paso se mete al baño. Ellos se acercan al baño de junto. La mujer elegante ya tiene el vestido abierto por atrás, y tiene las nalgas al aire y un maravilloso tatuaje. La aburrida se está dando la agasajada de la vida, mirándolos, sin que ellos se den cuenta.
-...y que mas (creo que las imágenes en tu mente, están surtiendo efecto, además de mis manos que no te sueltan)
Me meto a la boca tu polla, y por segundos la suelto...
-Pues que ella se arrodilla en frente de él, y él se saca el pene, y ella empieza a comérselo...
-..... Ah, así como tu...
-Mas o menos... mientras la aburrida los mira...
..Después el hombre le da la vuelta, y su culo magnífico aparece en escena, y el hombre la penetra por atrás, se muere de gusto. La música es maravillosa, la escena también...
- Uffff.....
Te miro y veo la escena en tu mente, en tus ojos muriéndose de placer, en tu polla a punto de explotar, en los movimientos de todo tu cuerpo.
-¿Y sabes qué pasa luego?... ¡Suena el teléfono de ella! Es el hombre aburrido con el que vino al bar. En ese momento la pareja se da cuenta de que están siendo observados...
-Y que, ¿la invitan a unirse a ellos?
-jajajajaja ¡NO! Eso es lo que pasaría en una película pornográfica exclusiva para hombres... En ésta solo se nota la vergüenza de los tres...
-¿Y cómo acaba?
-Ahí acaba.
-Ahora méteme en tu boca por favor....
Estás enloquecido, enfebrecido, muerto de deseo de eyacular. Por un segundo me asusto de verte en ese estado, completamente excitado.
Me miras, y te veo. Te miro a los ojos, cuando tu semen empieza a brotar, y separo la boca, y los chorros caen dentro de ella, en mi lengua, me relamo, y vuelvo a meter la cabeza en mi boca. La beso, mientras gimes, y todo tu cuerpo está cubierto de sudor. Aún no pierdes la firmeza, y decididamente, me siento sobre ti, y me introduzco tu verga de un tirón, en la vagina.
Me muero de gusto, de sentirte recién venido, adentro de mí, pasan los minutos, no nos movemos, y aún sigues duro. Siento tu cuerpo empapado, abajo del mío, y te beso y me besas.
Y eso es solo la segunda parte del día.