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martes, 17 de marzo de 2009

macho y hembra


-Preciosa, leí el mensaje que me enviaste el otro día y creo que no me gustó el título, yo no lo veo así, yo si creo que es amor.
A veces me parece una maravillosa descripción de nuestro amor, a veces me parece una velada protesta con un tono de tristeza, a veces como si me escribieras a mi, otras como si escribieras para un lector desconocido... imagino que por eso que el escrito es bueno, por que tiene muchos ángulos.
Estaré dando un curso en un hotel, y tengo 4 horas entre sesiones. Tengo tantas ganas de besarte, de abrazarte, de estar contigo, podemos comernos y luego comer juntos en el cuarto, ¿que opinas?
-Esta bien, guapo, cuando llegue ahí te llamo.

Estando en camino recibí un SMS en el cual me avisabas que el curso se estaba retrasando, y que estarías disponible media hora después. Yo llegué puntual y me dirigí a la cafetería a esperar tu llamado.
Llegó la hora y no aparecías. Impaciente, comencé a pensar en las citas que había cancelado, que finalmente hubiera podido atender. Un cuarto de hora después, decidí ir a echar un vistazo a las zonas de conferencias. Te vi hablando con otras personas en uno de los salones. Me dí cuenta de que la sesión del curso había terminado, recientemente, y por un segundo, nuestras miradas se cruzaron.
Me regresé al lobby del hotel, y te escribí un SMS: Me siento muy rara esperándote, te espero 15 minutos más.
La sangre dentro de mi comenzaba a caldearse, y veía el tiempo llegar casi al límite. No hay cosa que me enfurezca más que esperar...

Cinco minutos antes de que terminara el plazo, te vi pasar leyendo tus mensajes en tu teléfono, mientras te dirigías a la cafetería. Guardé mi libro, me levanté, tomé mis cosas, y te seguí. Mi teléfono empezó a sonar, eras tú. No contesté. Te vi buscándome en la cafetería, imaginando los pensamientos que cruzaban por tu mente, mientras intentabas encontrarme. Recibí un SMS: ¿Dónde estás?

Sonriendo, me dirigí hacia ti. Me miraste con un poco de miedo, coloqué un beso sobre tu mejilla.
-Guapo, ya me estaba empezando a enojar...
-Si me dí cuenta... vente.
Nos dirigimos al elevador, y posteriormente a la habitación. Me contaste lo difícil que ha estado el curso, tratando de contentarme. Comenzaste a desnudarte, para que tu camisa no se arrugara.

Nada mejor que estar encabronada, para tratar de encontrar la manera de reconciliarse.

Notaste mi cámara, y me preguntaste si traía el vídeo de la última vez, que no habías visto, solo a través de mi relato. Afirmando, te dije que inclusive tenía el cable para que lo pudieras ver en la televisión. Pusiste el vídeo en la tele, te acostaste en la cama y me pediste que me fuera contigo.
Me quité los zapatos, y me coloqué a tu lado. Hay algo muy extraño de acostarme en la cama contigo, como si fuéramos una pareja. Me imagino que así te acuestas con tu mujer, como yo lo hago con mi esposo y que por un momento, invadimos ese espacio.
Empezamos a ver el vídeo, y noté como movías la cadera hacia arriba, hermoso gesto que reconozco cuando un hombre empieza a tener una erección.

Veíamos en la pantalla como te comía el pene. Me abrazaste, volteaste hacia mi, y comenzaste a besarme. Me separé, diciendo mientras sonreía: ¡Mira el vídeo!

Comenzaste a acariciarme, muy suavemente, quitándome la ropa. Yo me dejaba hacer, mientras veíamos en la tele como me penetrabas por detrás.

-Esa es la parte que mas me gusta, cuando estás a punto de penetrarme, ¿notas como tu pene brilla al salir de mi?

Solamente te faltaba quitarme los calzones. Metiste un dedo adentro de mí
Uff como puedes estar tan mojada!
-¡Mejor dicho, como no! Contesté.

Dejaste tu dedo dentro de mi, como si mi vagina empapada fuera una parte tuya, mientras me acariciabas, me masturbabas, subías y bajabas tus manos por mi cuerpo. Empezaste a filmar con tu teléfono. Yo cogí entre mis manos tu pene, y lo metí un rato en mi boca, pero lo saqué para seguir viendo el vídeo. Lo tomé apretándolo con una mano ensalivada, como si fuera mi cetro.
Me colocaste un poco sobre ti, dándote la espalda, frotando tu miembro entre mis labios menores.

-¿que quieres?, preguntaste

-que me la metas, contesté

-Pues no te la voy a meter todavía, solo te voy a frotar por afuera... quiero que te mueras de ganas de que te la meta...

Yo intentaba por todos los medios, medio enojada, de introducirte en mi. Por segundos lograba meterme la cabeza, solo para sentir como me la sacabas rápidamente y me frotabas el clítoris con ella.
Me enloquece ese juego macabro de penetraciones intermitentes. Me hace sentir escalofríos, una terrible excitación y jadear ruidosamente. Por fin me la metiste hasta el fondo, empezaste a moverte, cambiando de ritmo, mientras apuntabas con la cámara hacia mi coño.

-Creo que se va a ver en el vídeo cuando tu vulva se venga...

Sentí un golpe de sangre en el coño. Estaba completamente enloquecida, como hembra en celo, mientras con un dedo presionaba mi clítoris hacia tu miembro.
Empecé a gemir, mientras sentía como me venía irremediablemente, como mi vagina se abría y cerraba, mientras tu verga entraba y salía de mi.
Te metiste los dedos adentro de la boca, y todavía no acababa de sentir las últimas contracciones, cuando empezaste a frotarme el clítoris en círculos, con tus dedos ensalivados. Fuerte, firmemente, con decisión. Yo gemía, como animal.

-¿Que sientes? preguntaste

Yo intentaba encontrar palabras para describir el placer que me desbordaba:

-Delicioso... contesté.

El vídeo de mi cámara ya había terminado.
-Vamos a tomar con tu cámara en el tripié, afirmaste.

Te paraste a acomodar la cámara y encenderla.
Volviste a la cama, y te colocaste abajo y a un lado de mi nuevamente. Tomando tu polla en la mano, lentamente la introdujiste en mi otra vez. Ahora con las manos libres, besabas mis senos, los estrujabas, apretabas y relamías, mientras movías la cadera con decisión.
Cambiabas de ritmo, te movías rápidamente, luego lentamente, hasta que dijiste:
-Ya no puedo mas.

Yo veía tus ojos entreabiertos, y la expresión de placer.
Rápidamente me colocaste boca abajo, e hincado atrás de mi, sujetando mi cadera con tus manos, te volviste a introducir. Movías la cadera a una velocidad vertiginosa, y apretabas y soltabas las nalgas, para entrar y salir ahora lentamente.

-Ahora si estoy a punto de venirme, anunciaste. ¿Quieres que ya me venga?
-Como quieras tu, respondí.
-¿Quieres que me venga así?

Voltée a ver tu rostro. Los ojos cerrados, el ceño fruncido, la boca entreabierta.

-¡Dámelo, dámelo, dámelo! te grité, mientras empezaste a venirte, dentro de mi, a gemir, a temblar, a la vez que diferentes músculos de tu cuerpo se contraían, provocando convulsiones.

Al ver el vídeo, no puedo dejar de pensar en que parecemos un par de mamíferos. Un macho y una hembra, en celo, enloquecidos de placer, cada uno en su papel. Veo mi rostro observándote en el coito, y no dejo de imaginarme una pantera en brama, abajo de su macho, despatarrada, abierta, entregada a la lujuria. Veo como tus músculos se marcan bajo tu piel, cómo tus nalgas se aprietan y se aflojan, como aparecen tus testículos entre tus piernas. Por segundos parecemos animales. Hermosos, lascivos.
Me besaste concienzudamente la espalda, antes de que me diera la vuelta colocando una pierna sobre tu cuerpo, abrazándolo.

-Que bueno que no me fui... te dije.
-Si, que bueno... Contestaste.

8 comentarios:

THC dijo...

¡qué polvos más buenos echas!
besitos.

Crazygirl dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juank dijo...

AL LEER TU POST ME HA ENVUELTO EN UN SIN FIN DE SUEÑOS PASADOS... Y DIGO BIEN SUEÑOS, COSAS NO REALIZADAS QUE LUEGO LAS LLEVAS COMO UN LASTRE.

BESITOS

***BaBy*** dijo...

Genial , absolutamente geniall!!!!!!

es divino el verse, pone a mil verdad?

Es revivir el placer de el momento que se contempla y la necisidad de volverlo a hacer pero con muchas mas ganas, mas deseo y un morobo especialmente sublime,

Me encanta este post.. genial tia, oleeeeeee x los dos

besos calidos y envidosos

La nada dijo...

¡Qué manera tan estupenda de compartir lo valioso de la vida: El sexo, y la manera como lo disfrutas.
Me imagino lo que compartes y ...descargo mis ganas también.
Felicidades.

Zorra Cachorra dijo...

THC: Que polvos!!! jajaja, besitos

Crazygirl: Que triste extrañar al AT, te mando un abrazo

Juank: Nunca es tarde para dejar de arrastrar sueños, para mejor llevarlos en los recuerdos

Baby: Me gusta que te haya encantado mi post, tía!!!, te mando besos

La nada, es fabuloso que mis encuentros tengan resonancia y eco en ustedes, gracias

fullmoon dijo...

Grandioso !!!! Q deliciosa lectura, q envidia, me encantaria tener sexo de esta manera

Carl dijo...

Ufff, ¡qué bueno ha sido!. Todo un placer leerte. También un descubrimiento. Te seguiré.
Besos.

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