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domingo, 1 de marzo de 2009

Aunque no es amor, es algo.

Poco a poco, nos vemos menos seguido. Pronto te irás a vivir a otro país, y mientras eso sucede, tienes que estar viajando muy frecuentemente, porque ya estás trabajando allá.

Más de la mitad del tiempo, no estás. Llegará el momento en que te mudes definitivamente, y vuelvas a dejar el país, como lo hiciste hace muchos años, poco tiempo después de que nos conocimos.

Me sorprende esa extraña manía que tenemos de filmar cada uno de nuestros encuentros. Como cada vez suceden mas espaciados, es como si quisiéramos documentar cada beso, cada suspiro, cada caricia.

La última vez me pediste que llevara mi cámara de vídeo y el tripié. Por tu lado, llevaste tu teléfono con cámara, como siempre.
Dispusimos todo lo necesario: café, comida, cámaras, un cuarto de hotel, y nuestras ganas. Nos encerramos buena parte de la mañana. Yo solo tenía para recordar, mi versión del encuentro: El vídeo de mi cámara. Ayer descubrí nuevamente la diferencia entre pornografía dura y pornografía a secas, cuando me enviaste los vídeos que tomaste con tu teléfono. Mi vídeo es ejemplo de pornografía dura: Solo se ve el acercamiento de nuestras caderas, no se ven caras, no se perciben sentimientos, no se ven las personas, solo partes de ellas, pero si se ve con detalle como frotas mis nalgas, aún vestida, como metes las manos adentro de mi ropa para tocar mis senos, como lentamente desabrocho tu pantalón, tu camisa, y tu pene salta en escena, morado y erecto, cuando hago hacia abajo tu ropa. Lo tomo entre las manos, que están frías, mientras lo estrujo, y jalo, masajeándolo. En tu vídeo, que es ejemplo de pornografía a secas, tenemos otra versión de la escena: Tu imagen empieza antes, cuando estás frotando mis caderas con tu mano libre, la cual introduces entre mis piernas, para frotar mi vulva. Yo las abro, para que tengas acceso libre a tus caricias. Veo en el espejo tu mirada, clavada en mis nalgas, viendo como tus dedos aparecen y desaparecen entre ellas, y yo suspiro. Con la otra mano sostienes la cámara apuntando al espejo, mientras cierras los ojos y me besas. Ese beso, esa unión de nuestras bocas hambrientas, con los ojos cerrados, que por segundos se ve en el vídeo, sugiere que, aunque no es amor, es algo.

Siempre es conmovedor, notar una vez más esa fijación visual que tienen los hombres: Es claro que me tienes en frente de ti, y que la visión de mi cuerpo, aún vestido, te excita, te provoca a tocarme, aparecen en escena mis pechos, e inmediatamente tus manos entran en mi ropa, para tocarlos. Te deleitas, como siempre lo has hecho, magreándome, gozándome, como si fuera una muñeca, cuyo cuerpo hubieras de aprovechar mientras puedes.

Me pides que me siente, mientras te colocas en frente de mi, con la polla justo a la altura de mi cara. En mi vídeo, se ve básicamente tu pene frente a mi cara, y como, chorreando, embarro tu líquido viscoso, entre la grieta de la punta, y como lento, despacio, con la lengua trazo caminos desde la base hasta la punta, como lamo la cabeza, como finalmente la introduzco en mi boca, mientras sostengo apretadamente el tronco con una mano, y con la otra presiono fuerte el espacio entre los testículos y el ano.

En tu vídeo, en cambio, la imagen se ve desde arriba, y al tener la cámara cerca de tu cara, se escuchan tus jadeos, como pronuncias mi nombre repetidamente; como, mientras tu pene entra en mi boca, con la mano libre acaricias mi brazo, como agradeciendo mi atención.

Una de las partes que más disfruto de nuestros vídeos, es escucharte: tus jadeos, tus suspiros, las respuestas guturales a mis caricias. El ver como estás intentando desabrochar por completo tu camisa para quitártela, pero te detienes, cuando mi lengua sobre tu pene, impide que te puedas concentrar en los botones. Como cuando intentas quitártela con una mano, te detienes con la camisa a medio hombro, mientras exclamas "oh, dios..." disfrutando los lametazos que doy sobre los restos de tu frenillo

Detienes tu vídeo, pero el mio, sobre el tripié, sigue tomando. Ahora tienes las dos manos libres, y las colocas a ambos lados de mi cabeza, suavemente, introduciendo tus dedos entre mis rizos largos, como intentando entrar lo más posible dentro de mi boca. Repentinamente, acercas tus manos hacia mi, levantándome, rápidamente, mientras vuelves a acariciar mi trasero, fuerte, metiendo las manos en la ropa, y comienzas a desabrocharme con premura el pantalón, tus manos intentando bajarlo, con dificultad, porque están ajustados, y aparece mi pequeña tanga, que también corres hacia abajo, lo mas pronto posible. Es increíblemente excitante el hecho de que un hombre te baje los calzones sin más, con tanta prisa, y que repentinamente no haya un pedazo de tela entre los dos, que impida que los sexos se junten. Me enloquece pensar que en breve seré penetrada, que entrará en mi un pedazo de ti que tanto placer me da.

Rápidamente me das media vuelta, me inclinas hacia adelante, y acomodas el tripié para captar el momento en que te introducirás en mi, mientras tomas nuevamente tu cámara. Decides que antes de eso, te deleitarás frotando tu rabo entre la grieta de mi redondo trasero. Pareciera imposible, pero tu pene, al sentirse entre mis nalgas, crece aún más, la piel, que está tensa, como a punto de reventar, se desliza, formando unas arruguitas, cuando la frotas contra mi.

En tu vídeo, aparecemos los dos, frente al espejo, yo sin blusa, sin tanga, con mi delgado cuerpo blanco, doblado hacia adelante, sosteniéndome sobre la silla, y tu, con tu cuerpo moreno, brilloso, atrás de mi, tomando saliva con tu mano, y embadurnándotela en la punta de la verga.

Te digo, mientras sonrío: "¿Tu crees que eso se necesita...?"

Me preguntas: "¿No?"

Mientras siento tu miembro entrando en mi, deslizándose suavemente, abriéndome irremediablemente, mientras mi sexo escurre de placer.

Jadeo, jadeas, respiro rápidamente, cierro los ojos, y tu dices Ohh Ohh Ahhh mientras tu pene entra y sale lentamente, comienza a brillar con mis líquidos, a aparecer, a desaparecer entre mis nalgas, apenas dejando la punta adentro de mi vagina.

En tu vídeo se ve como frunces el ceño, y yo comienzo a acariciarme el clítoris con mis dedos. Tomas un poco de humedad de mi coño con tu pulgar, y suavemente lo introduces hasta la base en mi culo, mientras jadeas.

Hay algo muy erótico, de ver nuestros pantalones, aún enrollados en los tobillos, impidiéndonos dar un paso sin caernos. Como si la urgencia por penetrarme fuera tal, que no hubiera tiempo para desnudarse por completo antes de hacerlo.
Mueves la cadera de un lado a otro, bailando, atrás de mi, y el cambio de movimiento y de sensaciones, me excita aún más. Por un segundo, tu pene se sale de mis entrañas, y lo vuelves a introducir, completamente, hasta el fondo, mientras dices: "Es increíble cuanto mojas..." A lo que respondo: "Es porque me enloqueces..."

Entras y sales, lentamente, luego rápidamente, y en mi vídeo, solo se ve el movimiento de las caderas. Un breve segundo se nota cada vez que entras, como la piel de tu miembro se estira, como si mi vagina lo succionara hacia adentro. En el tuyo, se ven nuestros cuerpos completos, y yo miro tu rostro, como encoges el cuello entre los hombros, abres mucho los ojos, abres la boca, doblas hacia abajo la mano libre, y en una mueca grotesca, llena de un placer animal, observas, con incredulidad, como meneo la cadera de adelante hacia atrás. "me encanta que te muevas tu..." me dices con los ojos abiertos como platos. Colocas la mano sobre mi espalda imprimiendo un nuevo ritmo, y la levantas hacia arriba, como haciendo un pase mágico.

Sin salirte de mi, rodeas con tu brazo mi cuerpo, y comienzas a caminar hacia atrás, hasta sentarte en la cama. Encima de ti, con una mano desabrochas mi sostén, mientras con la otra filmas hacia el espejo. Mueves la cadera de arriba a abajo, mientras acaricias mi pecho.

Te recuestas sobre la cama, mientras yo apoyo ambas manos sobre tus muslos. De espalda a ti, levanto y bajo suavemente mi cuerpo, con las piernas cerradas, sintiendo tu verga entrar hasta el fondo de mi. Tu respiración tiembla, se entrecorta, repites mi nombre muchas veces, dices "si...si...si...que rico, me encanta..., es increíble desaparecer así..." Sé que te fascina, que te mueres de placer, que tienes un terrible conflicto, entre esa necesidad apremiante de venirte, de correrte, de dejarte llevar por el deseo, y a la vez, estar esperando, porque yo no me he venido.

Sin salirme, comienzo a girar sobre tu pene, sobre nuestro punto de unión, y me coloco sobre ti, cabalgándote, ambas piernas a tu alrededor. Yo también muero por correrme, lo antes posible, ya casi no puedo mas, pero necesito verte, y sentirte por enfrente para lograrlo. Comienzo a agitar la pelvis, de adelante hacia atrás, frotándome contra ti, agito las nalgas, rápida, vertiginosamente, sintiéndome a punto de explotar, mientras tu repites: si....si.....si....si.... y de mi garganta surge un gemido profundo, que hace desplomarme sobre ti. Un placer enorme, que me sobrecoge, y me hace sentir como si todo girara alrededor. Me das unos momentos para recuperarme, pero aún no ha terminado la sesión de placer. Hincada sobre la cama, colocas tu cabeza entre mis piernas, y empiezas a recorrer con tu lengua mi recién venido clítoris. Ahora la respiración entrecortada y los gemidos salen de mi garganta, mientras pienso como es posible sentir tanto placer en tan poco tiempo. Yo gimo, mientras intento, sin mucho tino, filmar con tu teléfono. Otro orgasmo me sobrecoge, cuando me dices que ahora quieres hacer un 69. Tomas una almohada y la pones bajo tu cabeza, mientras con tu boca succionas mi clítoris, e introduces un dedo en mi vagina y otro en mi culo. Yo en el otro extremo intento comerte, follarte con la boca, concentrarme en lo que hago, mientras recibo ese tipo de estímulo por el otro lado.

Una vez que empiezo a venirme de esa manera, los orgasmos se suceden continuamente, si el estímulo continúa. Y tu boca, experta en el arte, hace el trabajo que tan bien sabe hacer. Siento tu lengua entrando en mi, ¿o es un dedo? siento tus labios tomando los mios, siento tu lengua moviéndose sobre mi clítoris, y yo saco tu rabo de mi boca, me da miedo morderlo mientras me corro, nuevamente. La imagen del vídeo ya no apunta a nada en especial. A ratos apunta a mi lamido polo inferior, a ratos a mi boca llena de tu miembro. A ratos solo se escuchan suspiros, parecidos al llanto.

Me cuesta mucho trabajo concentrarme durante el 69. Las sensaciones me impiden percibir lo que debo hacer para que te puedas venir. Me lamía la mano, la apretaba alrededor de tu pene, mientras este entraba y salía de mi boca. Por fin empecé a notar que estabas cerca, y decías así... así... y tu polla empezó a latir adentro de mi boca. Casi gritabas, casi llorabas. Gimoteabas como un bebé. Tu semen brotaba, a chorros, adentro de mi boca. Yo lo tragaba, como si fuera dulce de leche.

Es entonces que he estado pensando en la diferencia entre ver un vídeo donde solo se ven partes de personas, sin contexto, un pene, una vulva, entrando en sí mismos, y un vídeo en el cual se ven los gestos, las caras, las personas detrás de los genitales. Y es gracias a esa diferencia, en la que se puede notar que es fácil tener un desliz y creerlo todo; sin embargo aunque no es amor, significa algo.
"It's easy to slip away, and believe it all..Though is not love, it means something"
Depeche Mode

11 comentarios:

Crazygirl dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Yedra dijo...

Hay mucha diferencia y lo bueno es que tu lo has vivido, has podido ver lo que se siente al protagonizar un vídeo de sentimientos.
Un besote

Yedra dijo...

Ummm no se si mi comentario se ha esfumado. Decia que lo mejor es que tu has protagonizado un vídeo de sentimientos, y sabes la diferencia
Un beso

susanamoo erotomana dijo...

Excelente narración. Muy muy bien llevada...
Enhorabuena, estupendo el enfoque de las dos cámaras.

Juan C. dijo...

Mierda!!!
Otra cosa para apuntarme en los deberes.
Enhorabuena.Genial como siempre.
Un beso

AriaDna dijo...

no es amor pero es algo muy socorrido para los ratillos de calenton

besitos

Crazygirl dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La nada dijo...

Mantienes la calidad de tus escritos, linda.
felicidades

Zorra Cachorra dijo...

Crazygirl:
Estoy de acuerdo contigo entre la fina linea entre el amor y el deseo, me entristece saber tu mala noticia!

Yedra: Si, es maravilloso ver todas esas partes que se pierden durante la interacción, recreadas en imagen. Besos

Susana: Gracias por tus palabras! Me siento halagada con tu apreciación! beso.

Juanc, me encantaría saber lo que te piensas anotar a hacer... Me alegran y halagan tus palabras, beso

Ariadna; Es algo muy socorrido y que a veces pienso es indispensable.. Besitos

La nada: Muchas gracias por el comentario tan agradable y por la visita

Crazygirl dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Noseloko dijo...

Muy bueno el relato... me encanto...
Es increíble la sensación de deseo que me provoco...
Gracias... un beso

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