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sábado, 29 de noviembre de 2008

El día esperado

Ayer fue el día esperado, el día en que dijiste la palabra que buscaba.
Hace muchos años hacíamos el amor en una posada familiar. Mientras detenías mis muñecas y me penetrabas cabalmente, yo moría de placer abajo de ti.
Este es un fragmento de una carta que habla de ese momento:
"¿te acuerdas el otro día que hicimos el amor (la última vez) que estabas encima de mi y me estabas deteniendo de las muñecas, y que yo no podía hacer nada para evitar lo que estaba sucediendo dentro de mí?
Pues yo me acuerdo muy bien
Pero, ¿sabes de que es de lo que más me acuerdo? de que me dijiste "***, te amo". Eso es de lo que mas me acuerdo
"

Y tu respuesta a esa carta:

"Yo recuerdo que volteaste rápidamente y me observaste.
Luego dijiste: "Yo también".
¿Será esto demasiado?"


Eso sucedió hace 12 años. Por desgracia un tiempo después nos separamos, y nos reencontramos hace unos meses.

Ayer estábamos en nuestro juego erótico. Me besabas apasionadamente. Sentía como succionabas mi labio inferior, mientras yo te devolvía la caricia mordiendo suavemente tu deliciosa boca. Me dijiste: "En un momento te voy a comer ahí abajo". Tocabas mis senos y yo sentía como mi respiración se agitaba. Luego metiste un dedo a tu boca, y levantando mi falda, empezaste con el, a hacer círculos sobre mi clítoris, mientras yo sentía como mis paredes internas se engrosaban, mi vulva aumentaba de tamaño y me humedecía cada vez más. Tu introducías tus dedos dentro de mi, y luego los saboreabas. Me dijiste: "Mira como salen mis dedos" Yo veía los signos de mi fertilidad en tu mano. Después empezaste a comerme lentamente, círculos con tu lengua sobre mi clítoris, lamidas lentas y largas, mientras yo me sentía enloquecer. Como mis mejillas se acaloraban y sonrojaban. Te miraba a la cara, y notaba en tus ojos el brillo del deseo. Sentía como tu lengua me penetraba, y como entre tus labios succionabas mi clítoris de la misma manera como anteriormente lo hacías con mi boca.

Cuando estaba cerca del orgasmo, me preguntaste: "ahora que quieres que haga?" Yo no podía soportar más la excitación y el deseo. Te dije: "Métemela" Tu empezaste a jugar conmigo, preguntándome "¿Estás segura?" Yo casi tenía ganas de gritar, pero solo dije: "Si, por favor!!"
Entonces preguntaste: "¿Cómo quieres que lo haga, tu sentada en frente de mi, o tu encima de mi?". Mis ideas en ese punto eran incoherentes, y solo atiné a decir: "No se..." Entonces, te dije: "Ven aquí, métemela ahora!!!" Estaba sentada y te colocaste de rodillas frente a mi, mientras me penetraste. Sentía cada centímetro de tu pene entrando en mi, como me estremecía y me sentía transportada a otra dimensión. Yo te pedí: "por favor no te vayas a venir dentro de mi" Entonces dijiste: "mejor me pongo un condón". Te lo puse, presionando la punta y desenrollándolo sobre tu grueso miembro. Entonces me penetraste nuevamente, mientras yo me abracé de tu cuello y acerqué mi cadera al borde del asiento. Empezaste a moverte rápidamente, mientras sentía como mi orgasmo se acercaba rápidamente. Coloqué un dedo sobre mi clítoris, para que tuviera un contacto constante con tu pene. Tu te movías furiosamente frente a mi, mientras metías y sacabas tu espada. Sentía fuertes olas de placer. Sentí la necesidad de compartir contigo mis sensaciones: "Tu no tienes una idea de lo que siento" te dije mientras te miraba a los ojos. Percibí la inminencia del orgasmo y anuncié: "Ya me voy a venir". Y empecé a sentir como mi vagina se contraía alrededor de lo que me parecía un pedazo de carbón ardiendo. Tuve un orgasmo largo y fuerte. Tu me sostenías en todo momento. Después pasé una pierna por arriba, frente a ti, y la coloque junto a la otra, de manera que mi cadera giró hacia un lado. Lentamente, seguí girando mi cuerpo, hasta que quedé en cuatro patas mientras tu seguías dentro de mi, ahora por atrás. Empezaste a moverte rápidamente y unos minutos después anunciaste: "yo también me vengo" Y escuché esos hermosos gemidos que anuncian tu orgasmo. Nos separamos lentamente.
Después nos sentamos, te abracé y te bese, mientras dije: "Guapo precioso..."
Y lo que dijiste a continuación fue lo que estaba esperando escuchar desde hace mucho tiempo, desde que te reencontré... Dijiste: "Te amo"... Justo como hace 12 años...
Te volteé a ver a los ojos, mientras sujetaba tu cuello por detrás, y un indescriptible sentimiento se apoderó de mi, un sentimiento de calidez, de opresión en el pecho, de emoción, un sentimiento que estaba esperando sentir desde hace tanto tiempo...

3 comentarios:

yotelocorto dijo...

holaaa... me encanta lo que cuentas y como lo cuentas... tus dudas y busqueda de respuestas... me gusta que tu vocabulario no sea soez y a al mismo tiemo no te cortes al hablar de nada.

Un saludo.

Zorra Cachorra dijo...

hola! que bueno que te encanta! Veo que has leído todo el blog y entiendes a lo que me refiero...
Es agradable poder hablar de las cosas por su nombre, que las palabras solo son eso, palabras...
No me corto de hablar de nada, pero si vieras cuando lo estoy haciendo, es MUCHO mejor de como logro describirlo...
saludos

yotelocorto dijo...

Si, lo he leido completo y por eso puedo decir que me encanta... la verdad es que llevo poco tiempo por aqui y aun estoy seleccionando mi lectura, pero da por seguro que ya me tienes atrapado.

jejeje... tienes razon.Siempre es mejor hacerlo que contarlo y leerlo... pero es lo que tengo a mano... jejeje

He visto que tambien te has suscrito a mi blog, espero que te resulte interesante... auque vaya de otro tema.

Un Saludo.
Yotelocorto.

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