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domingo, 5 de abril de 2009

Cambio de planes



Desde fuera del país, donde trabajas más de la mitad del tiempo, platicamos por el messenger. Quieres un regalito en cuanto llegues a la ciudad: que te coma.

-Preciosa, llego el viernes a México, y aunque estaré en una ciudad cercana durante semana santa, en cuanto llegue y antes de irme, ¡quiero verte! No tengo mas que una hora antes de salir de la ciudad. Pero el lunes regreso a México, porque tengo unos pendientes que quiero ver con calma: ¡tú!

-Me encanta la idea de que te haga tanta ilusión que te coma. Y como te has portado bien, con gusto lo haré. Pero tienes que prometerme que el lunes me follarás como dios manda.

-Es un hecho, el lunes nos vemos con calma. ¡Te he extrañado tanto! Te llamo cuando llegue.

Llegaste en tu bici a nuestro punto de reunión. La aseguraste en la calle y te subiste a la camioneta conmigo. En cuanto nos vimos, nos besamos largamente, con ansias.
Me encaminé a nuestro lugar en el bosque, donde aparcaríamos la camioneta para minimizar el riesgo de ser vistos. Mientras conducía, nos poníamos al día mientras metías la mano entre mis piernas y adentro de mi blusa. Yo intentaba concentrarme, el corazón desbocado en el pecho, para no chocar.
Llegamos a nuestro escondite, y me estacioné. Te sentaste en uno de los asientos de la tercera fila, mientras bajabas tus pantalones y tu pene brincaba, grueso y erecto.

Al verte dispuesto, esperando, entregado, desnudo, te miré a los ojos. Me besaste, apasionadamente, atrayéndome hacia ti. Yo sentía tu miembro palpitando sobre mi abdomen, y una enorme excitación, mezcla de adrenalina y deseo, mientras los autos pasaban cerca y nuestras lenguas danzaban.
Es increíble como puedo empezar a mojarme a esa velocidad, el deseo se hacía casi insoportable. Un vacío doloroso en mi interior. Una ansiedad punzante de que entraras en mi, cuanto antes, aunque el plan original es que solamente te comería y que el lunes nos veríamos con calma.
Entre suspiros te dije: Guapo, no puedo más de deseo, ¿¿me la meterías un ratito?? Pero no te vayas a venir, porque estoy muy fértil estos días.
Jadeando, mirándome, asentiste.

Te veía a los ojos, observando esa expresión que amo, de locura y pasión, y por un segundo me sentí dominante, como un macho, con ganas de follarme a la hembra, a la cual estaba seduciendo. Un extraño sentimiento se apoderó de mi, mientras me desnudaba de la cintura para abajo.

Guapo, ahorita te voy a coger... y te vas a morir de placer, te dije, mientras ambos respirábamos agitadamente y nos veíamos a los ojos.
Me sentí poderosa, a punto de violarte, de seducirte, de cogerte aunque no era el plan original.

Me subí sobre ti y me senté violentamente sobre tu polla. Ambos rugimos.

Comencé a moverme sobre ti, mientras temblábamos y gemíamos a la par. Aferrada a tu cuello alternaba entre besarte y mirarte a los ojos. Clavabas la nariz en mi cuello, aspirando, mientras yo me deshacía sobre ti, cabalgándote desesperadamente.
Preciosa... me encantas... eres deliciosa... decías mientras yo sentía que pronto explotaría sobre ti. Con las dos manos te aferrabas de mis senos, cuando comencé a venirme, apretando los ojos y gimiendo. Te quiero, dijiste... Yo también... respondí

Tomándome de las nalgas, me embestías desde abajo, cambiando la posición para que tu pene rozara mi clítoris. Yo me sentía enloquecer. No me importaban los autos alrededor, el movimiento de vaivén de la camioneta, el calor. Solo sentía placer puro.
Guapa, estoy a punto de venirme, ponme en tu boca o no respondo...

Riendo, me levanté, y me coloqué entre tus piernas, mientras introducía tu rabo en mi boca, reconociendo mi sabor. Comencé a agitar una mano, apretadamente sobre el tronco, mientras introducía tu cabeza en mi boca.

-Lo haces exactamente como me encanta... dijiste.

Muy poco tiempo después, empezaste a gemir, mientras tu semen explotaba dentro de mi boca.
Con los labios, acariciaba la cabeza, recogiendo hasta la última gota.

Una patrulla de la policía que pasó muy cerca, nos devolvió a la realidad. A toda prisa nos vestimos y colocamos en los asientos delanteros, entre carcajadas.

Preciosa, me has hecho tanta falta... El lunes te llamo en cuanto me encamine a la ciudad. A ver si podemos vernos en mi casa.
Salimos del bosque soleado, mientras yo conducía y tu acariciabas mi brazo, y nos percatábamos de que ni siquiera nos habíamos acordado de filmar.

6 comentarios:

tomasuncafe dijo...

a disfrutar el lunes que yo también lo espero
besos

Crazygirl dijo...

Ahhhhh.....la desesperacion por verse, por tocarse...por sentirse despues de un tiempo....indescriptible...a mi me paso...llevaba 3 meses sin ver a mi novio...casi q ni nos quitamos la ropa...y el no se quito ni sus gafas...
Besos, Zorra!!

----- Jennifer ----- dijo...

su blog es muy bueno..........

J.C. dijo...

Sexo en el auto, en el bosque xD, que sublime tu forma de escribir. Muy entretenido. ;)

Lydia dijo...

Sexo prohibido en el coche...uffff... si los coches hablaran... madre mía...

¡Preciosa tu historia!

Zorra Cachorra dijo...

tomasuncafe, ya somos varios esperando ese dia, besos

Crazygirl: Si a veces esa desesperación da miedo... besos!!

Jennifer: Muchas gracias por tu comentario!! me encanta tu formalidad me puedes hablar de tu. besos

JC: Sexo en el auto, en el bosque o donde se pueda!!! besos

Lydia: Gracias por tus palabras! Mejor que no hablen los coches!!! jajaja, besos

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