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domingo, 8 de noviembre de 2009

el jardín

Hoy lo he vuelto a recordar.
Y aunque no tiene relación con todo lo demás, siento la necesidad de plasmar ese instante.
El canto de los pájaros me lo recuerda, uno nunca creería que en medio de esta urbe de cemento existiera un refugio, un paraiso como aquel.
Esos recuerdos son como sensaciones unidas, a colores, olores y sonidos.
El cielo arriba, escondiéndose entre las ramas de los árboles, el pasto húmedo, mojándome la espalda. Podía estar horas así, escuchando a los pájaros, sintiendo el olor de la tierra, percibiendo mis sensaciones, tratando de escapar, de refugiarme, de convertirme en un ser del bosque, parte de ese paisaje.
Es como si quisiera fundirme con ese lugar, el único seguro en el mundo. Mi pequeño cuerpo, mi vestido sucio, con marcas verdes sobre las rodillas, los dos bolsillos al frente, flores bordadas encima. Flores rotas en mis bolsillos, las manos sucias de rascar la tierra, de hacer pasteles de lodo, de deslizarme por la barranca.
Nadie lo podría entender, ni siquiera yo misma. Ese mismo día, tenía que haberme desconectado de la realidad pocas horas antes.
Y tirada en la hierba, escuchando las aves, el ruido del agua corriendo en el río, el lodo en mis manos, mi vestido sucio, los rizos explotados en mi cabeza, intentando entender las sensaciones en mi alma infantil. Intentando olvidar.

Pero todo se quedó conectado, y cada vez que escucho los pájaros, que veo los columpios, que siento la hierba mojada, regreso al jardín, el lugar donde intentaba desconectarme.

4 comentarios:

tomasuncafe dijo...

reencontrarse es necesario,
me alegra que puedas estar en tu jardín y sentirte como eres,
besos

Lydia dijo...

A mi también me gusta evadirme de vez en cuando en ese jardín... quizás distinto al tuyo, pero muy mío.

Yedra dijo...

Necesario tener nuestro jardín privado.
Un besote

Zorra Bella dijo...

tomasuncafe, Lydia y Yedra, gracias por sus palabras

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