
En la serenidad de la noche, en la oscuridad, tu cuerpo y el mío se hallan. Se entrelazan, se abrazan, se rozan.
Mi boca encuentra a la tuya, y nuestros labios se unen, bailan, se lamen. Siento tu bigote y tu barba rozando mi rostro. En la tibieza del nido, nuestros besos, se hacen profundos.
Sostengo tu cabeza, y acaricio tu espalda. Y percibo el magnífico sentimiento del deseo, unido al amor. Esa opresión, emoción, que hace llorar. Ese ideal que nadie se debería perder en la vida.
Luego, en tus brazos, tranquila, amada, me sumerjo en un sopor, que conduce al sueño.
2 comentarios:
muy suegerente si, encantado
saludos
¡Qué gustirrinín quedarse dormido entre los brazos del ser amado...!
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