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lunes, 9 de febrero de 2009

La primera vez que cogimos

Nuestra primera vez sucedió en tu casa, en tu cama, porque decidimos que me ayudarías a imprimir el trabajo final para aprobar tu materia. Ingenuo pretexto para estar juntos a solas.



En esta ocasión, la descripción de ese primer encuentro, principio de muchos otros, la haces tu mismo, en un mensaje que me escribiste hace muchos años:


Sabes, estaba re-leyendo algunos mensajes tuyos. Y me di cuenta que me encantan. Supongo que esto es solo una parte del hecho de que tu me encantes. Pero en general eres tan directa, tan clara. No por eso simple, al revés, terriblemente compleja en tu sabiduría cotidiana, en tus deseos transparentes. Te ríes con una espontaneidad genuina, adorable. En fin, no es nada mas que te este haciendo una declaración amorosa, es también una aceptación de cuanto me gustas. Es un poco una disección parcial de porque me gustas tanto.

Dentro de esta frescura y esta transparencia hay cosas que dices, o que me escribes que son increíblemente eróticas. Por ejemplo, me acuerdo perfecto el primer día que cogimos.

Estábamos en mi cuarto y todavía no acababa el semestre, así que en general yo me sentía un poco cortado. Claro, no tanto como para abstenerme de besarte y tocarte y desnudarte. Después de un rato, trate de bajarte los pantalones. Me tuviste que ayudar un poco porque el paso de tu cintura a tu cadera no es un trayecto sin sobresaltos.

Así, con la playera todavía puesta, aunque con el brasier desabrochado, mis manos buscaban tus pechos. La mitad de tu cuerpo desnudo, la de abajo. La otra mitad vestida. Rápida, y un poco torpemente me puse en igualdad de condiciones y entonces me recline sobre la cama, boca arriba. Te atraje a mi y te coloque encima. Y así, a los pocos minutos de haber empezado a fajar, el segundo día en que te bese, y mientras mis manos titubeaban entre tus pechos y tus nalgas, te la metí poco a poco.

Todavía no salía de la sorpresa de encontrarme dentro de ti, consumido por el deseo acumulado de observarte en clase muchos días, cuando tu te detuviste súbitamente. Te levantaste un poco, te quitaste los rizos que te cubrían la cara. Sentada sobre mi, recién penetrada, tu rostro tenia unas mejillas encantadoramente sonrojadas. Tus ojos tenían una expresión que mezclaba sorpresa, dolor, placer y lujuria. Te detuviste sobre mi, me miraste
fijamente en los ojos, una mano sosteniendo el pelo lejos de la cara, la otra apoyada en mi pecho. “Estamos cogiendo”, dijiste.

Oírte decir eso, en esas condiciones fue como una fulminación erótica. Casi me vengo en el acto.

De la misma manera hace unos días escribiste “Te mando besos en lugares indiscretos”.

Este tipo de cosas que dices, me hacen sentir un placer doloroso que entra por la punta de la verga. Que haces que ella se aviente sobre la ropa gritando tu nombre. Llamándote a llamaradas.



Ahí termina tu relato... Éramos tan jóvenes, teníamos tan poca experiencia. Tu descripción, después de tantos años me parece tan dulce, tan romántica, tan inocente... la vida ha dado tantas vueltas, hemos cambiado tanto... Pero como tu dices, aunque no somos los mismos, somos algo parecido a lo que fuimos...

8 comentarios:

Crazygirl dijo...

WOW!! No se si q parte me gusto mas...el relato en si, o saber q lo haya escrito el....mmmm....me encantan los hombres q dicen lo q sienten...lastima q pocos sean asi.

Yedra dijo...

Me encanta lo de que no somos los mismos pero algo parecido. Qué razón tienes. Espero siempre disfrutar de un poquito de lo que fuimos!
Un abrazo
Yedra

Catman dijo...

me encantó, besos

THC dijo...

¡Ay! Qué tonta. No me di cuenta, fíjate, se me coló. Yo, yo... no sé.. De repente, blufff, se metió ella sola. De verdad.
Bueno, ya que estamos así, casi que te la voy a mamar un poquito, a ver si me gusta...
Anda, no te lo vas a creer, ¡si me gusta! ¿Y se te la muevo así? Jo, chavo, cómo se te ponen los ojos. Mejor me la meto en la boquita un ratito más, pa que no se asuste la pobre de lo feo que te pones. ummmm. qué rica, y qué salivita más suave y asquerosamente rica..
¡Ay, la juventud, qué ingenuidad!
bueno, jajajjaja. El caso es que te trajinaste al profe.
¡Bien hecho, carajo! Y que les den por culo a las tímidas!
A los que nos gusta, nos gusta.
muak, muak y muak

Lydia dijo...

La excusa de un trabajo conjunto, es la mejor para adentrarse en otros quehaceres y el pretexto que conduce a algo deseado de antemano y que acaba con los recuerdos...

XoXXeX dijo...

¿Ves?, a esto me refería cuando hablaba de calidez...
Perfecto.
Por cierto, ¡veo que con los pasos de los años ahn tomado talvez un poquitito más de confianza! ;P.

__MARÍA__ dijo...

Con tu permiso te enlazo en mi blog.
Me gusta mucho el tuyo.
Saludos

Zorra Cachorra dijo...

Crazygirl, que bueno que te gustó. Antes mi guapo era muy poético, o estaba mas enamorado de mi, no se, ahora no me escribe esas cosas. jajaja

Yedra, espero que nos quede mucho tiempo mas de disfrutar lo que nos queda... ;-) abrazo

Catman, me alegra que te haya gustado, gracias por tu visita.

THC, jajaja no sabes como me he reido con tu comentario... Es un hecho, a los que nos gusta...nos gusta. besitos

Lydia, es sorprendente como empieza la historia de cada uno de nosotros no?

XoXXeX: Si, hemos tomado mas confianza, y mas mañas. Nos conocemos mas, y tenemos menos ilusiones. Creo que en general la cosa es mas realista... jajaja, un abrazo.

Maria, gracias por tu visita, bienvenida

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